«Corte de corteza», de Daniel Sueiro, novela de anticipación

Daniel Sueiro denomina a Corte de corteza novela «de anticipación»: «Crónica escrita hoy acerca de lo que va a ocurrir dentro de quince años». Se trata, ciertamente, de una novela de ciencia-ficción que anticipa un futuro caótico y deshumanizado, pero una ciencia-ficción «muy anclada en el presente», apostilla Tomás Yerro[1]. José Domingo habla de

actualidad, de realidad actual, de verídica descripción de unas formas de vida que alientan hoy en la superficie de nuestro planeta. […] No se trata, pues, de una novela utópica a la manera de Un mundo feliz de Aldous Huxley, en que se especulaba con una sociedad futura a largo plazo, resultante del proceso de automatización vital y de subordinación de la colectividad humana al principio absorbente de una ciencia deshumanizada. No, en Corte de corteza la sociedad es la misma en que nosotros vivimos y la anticipación, que el autor fija en el modesto lapso de quince años, es perfectamente lógica y comprensible de nuestros días. A nadie extrañarán, pues, los sucesos que se nos narran en la novela, algunos de los cuales fueron ya actualidad en su día en los despachos de las agencias internacionales, y otros podrían serlo en este mismo momento, sin dejarnos lugar siguiera para expresar nuestro asombro[2].

Y en las anónimas palabras preliminares de la edición de 1982 leemos:

Superación expresiva, renovación temática, afortunada conjunción de realidad e imaginación concretadas en esta ocasión en una novela de gran alcance, novela solo aparentemente de anticipación, puesto que su estructura argumental —el trasplante de cerebro de una víctima del terrorismo francotirador en Estados Unidos, que es también España y es todo país, no puede haber engaño en esto— no es sino el pretexto para ofrecer la más ácida y despiadada visión de la sociedad contemporánea, y la crítica más dura y directa de la violencia, el racismo, la mentalidad política imperialista y fascista, así como la deshumanización y la militarización progresiva a que parece abocar el mundo[3].

En la novela se tratan muchos temas. El núcleo es, en efecto, una operación de trasplante de cerebro (a eso alude el título: corte de corteza cerebral) y los problemas de toda índole que origina, tema de por sí más universal que los que planteaban las novelas sociales. Pero Daniel Sueiro no se limita a ese asunto concreto, sino que el relato le sirve para ofrecer sus opiniones sobre varios asuntos, hasta el punto de que Corte de corteza se convierte en una obra de carácter sociológico más que psicológico.

Corte de corteza, de Daniel Sueiro

Los críticos destacan más su actualidad (plantea temas de hoy, candentes en nuestros días) que su originalidad, ya que existen algunos precedentes temáticos. Así, para el tema de la doble personalidad El extraño caso del Dr. Jekyll and Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson y Juan o Carlos y Carlos o Juan, de Tomás Borrás. Y para el de los trasplantes, Arte de hacer curas, de Juan Pérez Zúñiga, El cambio de cabeza, de Thomas Mann y Frankenstein, de Mary W. Shelley[4]. Corte de corteza es un «réquiem por el deshumanizado mundo que puede venir»[5] y, en este sentido, puede relacionarse con otras obras como 1984, de George Orwell, Un mundo feliz, de Aldous Huxley o Parábola del náufrago, de Miguel Delibes[6].


[1] Tomás Yerro, Aspectos técnicos y estructurales de la novela española actual, Pamplona, Eunsa, 1977, p. 60.

[2] José Domingo, «Dos novelistas españoles: Elena Quiroga y Daniel Sueiro», Ínsula, 232, marzo de 1966, p. 3.

[3] Palabras preliminares de la edición de 1982 de Corte de corteza.

[4] Ver Antonio Iglesias Laguna, «Mundo gris y alucinante», La Estafeta Literaria, 421, 1 de junio de 1969, p. 163.

[5] Palabras de Mercedes Gordon recogidas por Ana María Navales, Cuatro novelistas españoles: M. Delibes, I. Aldecoa, D. Sueiro, F. Umbral, Madrid, Fundamentos, 1974, p. 193.

[6] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Experimentación narrativa y crítica social en Corte de corteza (1969), de Daniel Sueiro», en Concepción Martínez Pasamar y Cristina Tabernero Sala (eds.), Por seso e por maestría. Homenaje a la Profesora Carmen Saralegui, Pamplona, Eunsa, 2012, pp. 387-408.

«Corte de corteza» (1969), novela experimental de Daniel Sueiro

El momento de cambiar de rumbo le llegó a Daniel Sueiro con Corte de corteza, novela ganadora del Premio Alfaguara en su convocatoria del año 1968, el cual se concedía a obras renovadoras, tal como indican estas palabras de Domingo Pérez Minik:

El más atrevido de estos premios es el Alfaguara, con sus cuatro años de vida, por lo tanto, el más presumido, el más exigente y también el que más se ha atrevido a poner de relieve nuevas formas y contenidos dentro del género novelesco. […] Corte de corteza, de Daniel Sueiro, nos ha demostrado con mucha claridad que el juicio de este jurado ha sabido aventurarse por caminos inexplorados, estar muy al tanto de la narrativa nacional, sentirse animado por un análisis muy estricto, que atañe lo mismo a los contenidos de conciencia, a las estructuras inéditas, a la necesidad de poner en buen rumbo a la novela española de estos tiempos, que ha gastado sus energías en repetirse en un realismo promovido desde no se sabe qué recintos teoréticos deteriorados[1].

Corte de corteza (1969), de Daniel Sueiro

Corte de corteza es, en efecto, una obra renovadora, y lo es un doble sentido: formalmente, porque aplica nuevas técnicas; temáticamente, porque su autor se abre a lo imaginario, a la ficción, y abandona el realismo social, al menos tal como lo había practicado hasta entonces. El propio Sueiro lo reconoce expresamente:

He dejado de alimentarme de vasos de tinto tomados frente a mostradores de zinc en viejas tabernas, he dejado de escuchar el habla popular estereotipada. […] Todo está cambiando en el mundo, y algo está cambiando entre nosotros. Yo he decidido en esta novela escribir sobre cosas nuevas y hacerlo de una manera no tan aburrida, sino más apasionante, a mi modo de entender, más libre[2].

En cualquier caso, la lectura de la novela pone de relieve que el abandono del realismo social no supone necesariamente el abandono de la denuncia y de la crítica; y así lo explicita el escritor:

Pese a su renovación formal, Corte de corteza acusa todavía una marcada tendencia hacia la denuncia social, expuesta con una ideología a ratos casi panfletaria, demagógica[3].


[1] Domingo Pérez Minik, «Daniel Sueiro: Corte de corteza», El Día, 1 de junio de 1969; citado por Ana María Navales, Cuatro novelistas españoles: M. Delibes, I. Aldecoa, D. Sueiro, F. Umbral, Madrid, Fundamentos, 1974, p. 190.

[2] Cita del autor recogida por Miguel Fernández-Braso, «La novela ganadora del IV Alfaguara en los escaparates. Daniel Sueiro dentro y fuera de casa», La Estafeta Literaria, 415, 1 de marzo de 1969, p. 11. Y poco antes declaraba también: «Sí, Corte de corteza rompe con mi novelística anterior. No sé si este camino vale o no, pero es distinto. No quiero ser pedante, pero he procurado que tenga un valor menos provinciano» (p. 10). Ignacio Soldevilla escribiría: «Sueiro aparece ya liberado de las sumisiones propias del realismo crítico, y realiza uno de los buenos ejemplos de lo que podríamos llamar globalismo narrativo: olla podrida de todos los recursos, de todos los registros tonales y lingüísticos» (tomo la cita de las palabras preliminares de la edición de 1982 de Corte de corteza).

[3] Cita del autor recogida por Fernández-Braso, «La novela ganadora del IV Alfaguara en los escaparates…», p. 11. Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Experimentación narrativa y crítica social en Corte de corteza (1969), de Daniel Sueiro», en Concepción Martínez Pasamar y Cristina Tabernero Sala (eds.), Por seso e por maestría. Homenaje a la Profesora Carmen Saralegui, Pamplona, Eunsa, 2012, pp. 387-408.