Otras formas de teatro breve: villancico teatral, folla, matachines y títeres

Finalizaremos el repaso de otras modalidades del teatro breve del Siglo de Oro español con unas breves notas sobre el villancico teatral, la folla, los matachines o los títeres.

El villancico teatral       

Forma parateatral del villancico lírico, que se cantaba o representaba en Navidad y otras fiestas, con ciertos elementos en común con las mojigangas (por ejemplo, el empleo de disfraces) y de carácter contrafactístico. Así, la pieza que comienza «Al villano se lo dan / entre pajas el blanco pan» es una versión a lo divino de «Al villano se la dan / la ventura con el pan».

La folla

Escribe Covarrubias: «Los comediantes, cuando representan muchos entremeses juntos sin comedia ni representación grave, la llaman folla, y con razón, porque todo es locura, chacota y risa». La folla es, por tanto, la acumulación de varias piezas cortas, particularmente entremeses (folla de entremeses), representados bien en su totalidad, bien fragmentariamente, a modo de popurrí. La crítica ha discutido su consideración: para Luis Estepa constituye un género dramático diferente, no así para Huerta Calvo, quien escribe: «Más que una forma literaria diferenciable de las anteriores, la folla (de folía, ‘locura’) era una modalidad de espectáculo, que podía agrupar un conjunto de piezas cortas representadas una tras otra en bulliciosa y frenética sucesión, sin la comedia»[1].

Los matachines

Especie de pantomima que describe con detalle Bances Candamo en su Teatro de los teatros; indica que sus ejecutantes llevan a cabo unos movimientos «los más ridículos que pueden, ya haciendo que se encuentran dos de noche, y fingiéndose el uno temeroso del otro se apartan entrambos. Luego se van llegando como desengañándose, se acarician, se reconocen, bailan juntos, se vuelven a enojar, riñen con espadas de palo dando golpes al compás de la música, se asombran graciosamente de una hinchada vejiga que acaso aparece entre los dos, se llegan a ella y se retiran, y en fin, saltando sobre ella la revientan y se fingen muertos al estruendo de su estallido»[2]. La encontramos descrita también en la Mojiganga de los oficios y matachines de Antonio de Zamora.

Los títeres

En el Siglo de Oro fueron muy frecuentes los espectáculos de acróbatas, volatines, titiriteros, autómatas, linternas mágicas, retablos o mundi novis, que alcanzaron gran difusión en España merced a las compañías italianas[3]. Recuérdese el famoso episodio de maese Pedro en Quijote, II, 26-27, con la interrumpida representación del Retablo de Melisendra.

Retablo de la libertad de Melisendra


[1] Javier Huerta Calvo, El teatro breve en la Edad de Oro, Madrid, Laberinto, 2001, p. 80.

[2] Francisco Antonio de Bances y Candamo, Teatro de los teatros de los pasados y presentes siglos, ed. de Duncan Moir, London, Tamesis Books, 1970, p. 25.

[3] Véase John E. Varey, Historia de los títeres en España desde sus orígenes hasta mediados del siglo XVIII, Madrid, Revista de Occidente, 1957.

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Acerca de insulabaranaria

Soy Catedrático acreditado de Literatura española, investigador y Secretario del Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra (Pamplona), Secretario del Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA, Madrid / Nueva York) y Secretario de la Asociación de Cervantistas. También correspondiente en España de la Academia Boliviana de la Lengua. Mis principales líneas de investigación se centran en la literatura española del Siglo de Oro: comedia burlesca, autos sacramentales de Calderón, Cervantes y las recreaciones quijotescas y cervantinas, piezas teatrales sobre la guerra de Arauco, etc. También me he interesado por la literatura virreinal (en especial la de ámbito chileno), la literatura española moderna y contemporánea (drama histórico y novela histórica del Romanticismo español, novela de la guerra civil, cuento español del siglo XX…) y la historia literaria de Navarra.

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