En entradas anteriores he reproducido tres sonetos de Vicente Rodríguez de Arellano, los que comienzan «Huye animoso mísero forzado…», «Dispone, labra y siembra con fatiga…» y «Larga carrera amar, la vida breve…», incluidos en sus Poesías varias (1806). Añadiré hoy otro reproducido por Leopoldo Augusto de Cueto en el tomo III de Poetas líricos del siglo XVIII; se trata de un soneto de desengaño (v. 7) en el que el yo lírico, desde el momento presente, evoca los estragos de un pasado dedicado al vicio (v. 1) y a «infames deleites» (v. 4), cuando ya solo le queda llorar amargamente (v. 12), dominado como está por los remordimientos (v. 14).
Del halago del vicio seducido,
abandoné de la virtud la senda;
viví sin modo, término ni rienda,
en infames deleites sumergido.Malogré de mi edad lo más sufrido,
huyendo aun los recuerdos[1] de la enmienda;
y el desengaño, en fin, corrió la venda
con que tuve el discurso entorpecido.Vime; pero me hallé tan diferente,
que era una sombra miserable y vana,
al alto ser del hombre cotejado.Y ahora, triste, lloro amargamente,
pues de los gustos de mi edad lozana
solo remordimientos me han quedado[2].
[1] huyendo aun los recuerdos: entiéndase el verbo con sentido transitivo; «los recuerdos» es objeto directo de «huyendo».
[2] Poetas líricos del siglo XVIII, ed. de Leopoldo Augusto Cueto, tomo III, Madrid, Imprenta de los Sucesores de Hernando, 1922 (BAE, 67), p. 550b.

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