Conflictos sociales e ideológicos en «Blancos y negros» (1898) de Arturo Campión

El trasfondo político-ideológico de Blancos y negros (Guerra en la paz) (Pamplona, Imprenta de Erice y García, 1898) de Arturo Campión (Pamplona, 1854-San Sebastián, 1937) ha sido bien analizado por José Javier López Antón, quien ha visto en esta novela la plasmación literaria de «la frustración de la tendencia fuerista de los euskaros»[1] y señalado los puntos de interés esenciales:

En el relato cuatro son los elementos principales a destacar. En primer lugar, la oposición de la vieja sociedad a la burguesía enriquecida. Otro aspecto es la contraposición entre la elogiada honradez social de los vascos y la grosería de los elementos foráneos, enlazada con la denuncia de la represión escolar del euskera. El cuarto aspecto se refiere a la atomización política navarra, marcada por la bipolarización banderiza en las tesis carlista y la antítesis liberal, de la que mana una síntesis novedosa, el fuerismo político[2].

Con relación al primer aspecto, López Antón ha puesto de manifiesto cómo la vida del pequeño pueblo de la Barranca donde se ambienta la acción queda mediatizada por el enfrentamiento entre Osambelas (burguesía enriquecida) y Ugartes (nobleza empobrecida):

La vida de Urgain se polariza en torno a los dos linajes de Osambela y de Ugarte. Uno de ellos, personificado por Juan Miguel Osambela, cacique liberal de Urgain, casado con la melosa cubana doña Gertrudis y con tres hijos, Robustiana, Agustina y Perico. El notario, al comprobar que su poder financiero no obtiene el afecto popular que sí provocan los Ugarte, aspira a insertar su estirpe en las más altas cimas de la política y del poder local, aun emparentando con los Ugarte.

Por otro lado, Isabel de Ugarte —rancia depositaria de las virtudes de la nobleza— y sus hijos María Isabel y Mario. Este último es un antiguo carlista desencantado del partido a raíz de la derrota de 1876. Su talante pragmático y entrega a las gentes del país le conduce a adoptar una causa que supere la caduca atomización partidista de carlistas y gubernamentales. Mario representa al hidalgo fuerista[3].

Blancos y negros, de Arturo CampiónEn las entradas siguientes es mi intención acercarme a la novela de Campión para mostrar la forma en que el autor presenta los dos grupos sociales en conflicto, si bien mi análisis no se centrará tanto en cuestiones ideológicas como en otras de tipo literario. Es decir, señalaré algunas estrategias narrativas y técnicas descriptivas empleadas por el autor para presentarnos esa situación de enfrentamiento, y para ello me fijaré en los personajes de Juan Miguel Osambela, don Mario de Ugarte y su madre, doña Isabel. Cabe adelantar que en Blancos y negros encontramos una acertada imbricación de las diversas tramas sentimentales (Perico y María Isabel, Robustiana y don Mario, Josepantoñi y don Mario, etc.) y de las rivalidades personales (Cuadrau y don Mario, Celedonia y Josepantoñi…) con el elemento político (las luchas de blancos y negros, carlistas y liberales, con capítulos de alto valor «documental»: la división del pueblo en bandos antitéticos, las triquiñuelas legales para ganar las elecciones…). Todo ello insertado, a su vez, en el contexto de una época que está conociendo profundos cambios sociales como los derivados de la decadencia de la nobleza rural y el ascenso de la burguesía liberal. En este sentido, podría afirmarse que Blancos y negros es una novela crepuscular, pues muestra la ruina —material, que no moral— de una familia noble, la de los Ugarte, sustentadora y articuladora de buena parte de la vida del pueblo y del valle.

Desde el punto de vista literario, Blancos y negros puede ser adscrita a la corriente del Realismo regionalista que, siguiendo las huellas de José María de Pereda y su novela idilio, busca retratar el paisaje y el paisanaje; además, junto con los elementos costumbristas propios de esta tendencia literaria, cabe destacar la presencia de algunos pasajes que sin dificultad podrían ser calificados de naturalistas. Por último, adelantaré también que el empleo de técnicas narrativo-descriptivas basadas en el contraste (de dos personajes, de dos situaciones, de dos realidades, a veces presentadas de forma claramente maniquea) constituye el rasgo constructivo más destacado de la novela[4].


[1] Ver José Javier López Antón, «Blancos y negros o la frustración de la tendencia fuerista de los euskaros», Letras de Deusto, vol. 28, núm. 81, octubre-diciembre 1998, donde se afirma que: «En Blancos y negros […] asistimos a la plena derrota intelectual de los euskaros en cuanto emprendedores de una táctica culturalista que trataba de renovar los moldes de la sociedad mediante el cultivo de la poesía, de la literatura autóctona en lengua vasca y la legendarización de la historia cara a crear una conciencia nacional expresamente definitiva» (pp. 165-166). Sobre Campión, véanse los trabajos de José Javier López Antón, Arturo Campión, entre la historia y la cultura, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1998; «Blancos y negros o la frustración de la tendencia fuerista de los euskaros», Letras de Deusto, vol. 28, núm. 81, octubre-diciembre 1998; «El imaginario pesimista de Vasconia en Arturo Campión», Vasconia, 27, 1998, pp. 177-194; y Escritores carlistas en la cultura vasca. Sustrato lingüístico y etnográfico en la vascología carlista, Pamplona, Pamiela, 1999. Ver también Elías Amézaga, «Ficha bio-bibliográfica de Arturo Campión», Letras de Deusto, núm. 44, vol. 19, mayo-agosto 1989, número extraordinario de Homenaje al Profesor Ignacio Elizalde, pp. 29-37; José de Cruchaga y Purroy, «Arturo Campión», prólogo a Obras completas, vol. I, Pamplona, Mintzoa, 1983, pp. 19-83; Santiago Cunchillos y Manterola, prólogo a Blancos y negros. Guerra en la paz, San Sebastián, Ttarttalo, 1998, pp. 11-18; Carmelo de Echegaray, «Arturo Campión», prólogo a Blancos y negros. Guerra en la paz, San Sebastián, Beñat Idaztiak, 1934, pp. 5-14; y Vicente Huici Urmeneta, «Arturo Campión. Aproximación a un vasco desconocido», Muga, núm. 9, 1980, pp. 56-65; para su contexto cultural y literario, los de Iñaki Iriarte López, Tramas de identidad. Literatura y regionalismo en Navarra (1870-1960), Madrid, Biblioteca Nueva, 2000; y José Luis Nieva Zardoya, La idea euskara de Navarra, 1864-1902, Bilbao, Fundación Sabino Arana / Euskara Kultur Elkargoa, 1999. Las citas de la novela serán por la edición de Mintzoa (Arturo Campión, Obras completas, vol. IX, Pamplona, Mintzoa, 1983, pp. 171-469), pero restituyendo las grafías originales de la edición de 1898. Una edición más reciente es esta: Arturo Campión, Blancos y negros. Guerra en la paz, prólogo, edición y notas de Carlos Mata Induráin, Pamplona, Ediciones y Libros / Fundación Diario de Navarra, 2002 (col. «Biblioteca Básica Navarra», 17).

[2] José Javier López Antón, «Blancos y negros o la frustración de la tendencia fuerista de los euskaros», Letras de Deusto, vol. 28, núm. 81, octubre-diciembre 1998, p. 166.

[3] López Antón, «Blancos y negros o la frustración de la tendencia fuerista de los euskaros», p. 166.

[4] Para más detalles, remito a Carlos Mata Induráin, «“Chocarán el puchero y la olla”: conflictos sociales e ideológicos en Blancos y negros, de Arturo Campión», en Carmen Erro Gasca e Íñigo Mugueta Moreno (eds.), Grupos sociales en la historia de Navarra. Relaciones y derechos. Actas del V Congreso de Historia de Navarra (Pamplona, septiembre de 2002), Pamplona, Ediciones Eunate / Sociedad de Estudios Históricos de Navarra, 2002, vol. II, pp. 165-178.

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