Los personajes de «Doña Urraca de Castilla» de Navarro Villoslada: el paje Ramiro

El protagonista masculino de la novela de Francisco Navarro Villoslada[1] es Ramiro, el joven y tímido pajecillo del obispo de Santiago, que presenta algunas de las características del héroe romántico, como la melancolía. Pero el autor nos lo quiere mostrar como un héroe muy sencillo; cuando el joven es llevado a una habitación, después de recibir el tormento, y se queda dormido nada más acostarse, el narrador explica con ironía:

Ya se ve, Ramiro no era un héroe de novela, sino un hombre de carne y hueso como nosotros, y más que hombre todavía para el caso, pues era chico.

En otro momento se añade esta reflexión para justificar la escasa preocupación del paje: «A los veinte años las cavilaciones no son largas».

MuñozLucena_Un paje y un perro de caza

Ramiro se verá rodeado por el cariño de tres mujeres, el de doña Urraca, el de su vecina Munima y el de Elvira, la hermosa dama que ha conocido en la Corte del príncipe Alfonso y de la que se ha enamoriscado. A pesar de su juventud y de su inexperiencia, Ramiro es valiente, como demuestra al portar el mensaje del obispo a don Alfonso y traer de Mérida la respuesta del príncipe; al recibir el duro tormento que le aplican los partidarios de la reina sin confesar nada acerca de su secreta misión; al derrotar en el juicio de Dios a don Ataúlfo el Terrible, a pesar de la disparidad de fuerzas; o al ser el primero en coronar una de las torres durante el asalto al castillo de Altamira. Su generosidad se pone de manifiesto cuando penetra en la habitación en llamas para salvar a su enemigo don Ataúlfo: cuando este le ataca, no tiene más remedio que matarlo para no perecer los dos en la lucha abrasados por el fuego. Intenta también salvar a la anciana Gontroda, pero lo único que consigue es rescatar su cadáver. Al final, la novela termina con la promesa de la reina de armarlo caballero, una vez conocida su alta cuna[2].


[1] Para el autor, remito a mi libro Francisco Navarro Villoslada (1818-1895) y sus novelas históricas, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1995, donde recojo una extensa bibliografía. Y para su contexto literario ver Carlos Mata Induráin, «Estructuras y técnicas narrativas de la novela histórica romántica española (1830-1870)», en Kurt Spang, Ignacio Arellano y Carlos Mata (eds.), La novela histórica. Teoría y comentarios, Pamplona, Eunsa, 1995, pp. 145-198; 2.ª ed., Pamplona, Eunsa, 1998, pp. 113-151.

[2] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Navarro Villoslada, Doña Urraca de Castilla y la novela histórica romántica», estudio preliminar a Doña Urraca de Castilla: memorias de tres canónigos, ed. facsímil de la de Madrid, Librería de Gaspar y Roig Editores, 1849, ed. de Carlos Mata Induráin, Pamplona, Ediciones Artesanales Luis Artica Asurmendi, 2001, pp. I-XXV.

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