La imagen de los españoles en «Arauco domado» de Lope de Vega

Guerra de AraucoComo es lógico, en la caracterización de los personajes españoles que intervienen en la comedia lopesca Arauco domado prevalecen los aspectos positivos, si bien también apuntan algunos detalles negativos, sobre todo en forma de acusaciones de codicia puestas en boca de los personajes indios[1]. Ya en el pasaje inicial el soldado español Rebolledo indica que las discordias entre los capitanes Aguirre y Villagrán habían sido las causantes de la rebelión araucana. Después, las acusaciones más repetidas serán las de codicia y explotación: en la famosa escena del baño de Caupolicán con Fresia, el toqui pone de relieve la ambición de plata y oro de los españoles (p. 760)[2]; la imagen de los españoles como ladrones aparece en la canción que entonan los indios en el asalto al fuerte de Penco (p. 771); los indios los acusan de nuevo de ladrones (p. 787), para Engol son ladrones que vienen a esclavizar a su pueblo (p. 825, Engol); se indica que cambian oro y plata por cuentas de vidrio (pp. 781-782), etc.

Por supuesto, la visión idealizada también está presente: aparte de todo lo referente a don García, que constituirá el núcleo de mi análisis, el elogio de los españoles en general lo encontramos, por ejemplo, en boca de Rengo (pp. 796-797); su cortesía y carácter para el amor aparece en el episodio de Gualeva, invitada más que cautiva, entre los españoles: «Todo español me desvela», llegará a decir la india a propósito de su nobleza, bizarría y apostura (p. 807).

En suma, en Arauco domado tenemos una imagen dual de los conquistadores españoles, si bien predominan —como no podía ser de otra manera— los aspectos positivos. Dicho sea de paso, es lo mismo que sucede con la imagen de los araucanos, en general idealizada (valientes, nobles, tenaces defensores de su libertad e independencia…), pero sin que falten en su retrato los rasgos de barbarie y crueldad (asan a los prisioneros para comerlos, beben su sangre en la copa hecha con la calavera de Valdivia, Fresia estrella a su propio hijo contra los peñascos, etc.).


[1] Esta entrada forma parte del Proyecto «Autoridad y poder en el teatro del Siglo de Oro. Estrategias, géneros, imágenes en la primera globalización» del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España (FFI2014-52007-P).

[2] Todas las citas (con algún ligero retoque en la puntuación) son por la edición de Jesús Gómez y Paloma Cuenca, en Lope de Vega, Comedias, IX, Madrid, Biblioteca Castro/Turner, 1994. Para más detalles sobre la comedia, ver Carlos Mata Induráin, «Linaje y teatro: Arauco domado de Lope de Vega como comedia de propaganda nobiliaria», en David García Hernán y Miguel F. Vozmediano (eds.), La cultura de la sangre en el Siglo de Oro. Entre Literatura e Historia, Madrid, Sílex, 2016, pp. 325-348.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .