El «Entremés famoso de los invencibles hechos de don Quijote de la Mancha» de Francisco de Ávila: ruptura del decoro y reducción costumbrista

El entremés de Francisco de Ávila[1] es la parodia de una parodia, y la comicidad se logra en distintos niveles y a través de diversos mecanismos. Examinaremos en sucesivas entradas tres aspectos: la ruptura del decoro, la comicidad verbal y la comicidad escénica.

Un aspecto clave de la parodia es el brutal contraste que se establece entre el universo caballeresco en que vive don Quijote y el marco cotidiano de la venta, puesto de manifiesto por Sancho, quien sabe que llegan a «una venta / del tiempo de Pilatos» (vv. 37-38). Se introducen alusiones que, en esa atmósfera de huéspedes y comidas (cfr. la conversación inicial de los venteros), no pueden ser más burlescas: a Alejandro para connotar ‘liberalidad’ (v. 46), a Julio César como ejemplo de militar triunfador (v. 59), la mención de Jerjes (v. 89) en lo que pretende ser un saludo de paz, o la apelación «nobles Alcides» (v. 145) que dirige el ventero a amo y escudero.

Venta

La ruptura del decoro propio del mundo caballeresco se refuerza con continuas alusiones escatológicas (ámbito de lo bajo corporal, sexualidad, enfermedades…). En el terreno de lo amoroso, ya hemos visto la clara parodia en la descripción de Dulcinea; además, don Quijote declama un soneto que parodia los tópicos de la lírica amorosa (lamentos del enamorado ante las rejas de su amada). Añadamos ahora que, rompiendo su imagen de casto y continente amador neoplatónico, don Quijote se nos muestra aquí interesado en los juegos sexuales:

DON QUIJOTE.- ¡Oh, Dulcinea hermosa! ¡Oh, bella infanta!
¡Quién nos viera a los dos en una manta! (vv. 182-183)[2].

En la escena final aparece Dulcinea acompañada por su corte de caballeros, que es más bien una auténtica «corte de los milagros», a tenor de las enfermedades aludidas: catarro (v. 321), sarna (v. 326), sabañón (v. 327), modorra (v. 337). En efecto, estos son los caballeros que llegan a besar la mano a don Quijote:

Van llegando y besándole la mano con mucha cortesía.

MARINA.- Este que llega es el señor de Sarna,
sangre ilustre del Sabañón barbado.

SANCHO.- Es don Quijote muy lisiado dellos.

DON QUIJOTE.- Yo le tendré por mi pariente siempre.

MARINA.- Este es el cangilón de Capadocia;
come muy bien solomos y morcillas,
y otras cosas de puerco.

DON QUIJOTE.- Hame agradado.

SANCHO.- A mí ni más ni menos, porque gusto
de semejantes príncipes.

MARINA.- Aqueste
es el gran Condestable Papanduja.

SANCHO.- Pues échenle entre pajas, no se pierda.

MARINA.- Este es el Almirante de Modorra.

SANCHO.- Con ella estuve yo los otros días (vv. 326-338).

Añadamos la mención, en otros lugares, de palabras como regüeldo (v. 165) y gargajo (v. 256); las frecuentes alusiones a la comida (además de las intervenciones de Sancho quejándose del hambre, se mencionan: medio carnero, una pieza de vaca, seis chorizos, un pernil de tocino, palominos, gallinas, solomos, morcillas, cosas de puerco…) nos sitúan en una atmósfera carnavalesca; en fin, no olvidemos que en el estribillo del baile final se afirma que «Dulcinea y don Quijote / son dos reyes de almodrote» (vv. 312-313 y 349-350). En suma, el plano de lo físico y material predomina claramente sobre el del espíritu[3].


[1] Citaré por la edición de Carlos Mata Induráin, «Entremés famoso de los invencibles hechos de don Quijote de la Mancha», en Ignacio Arellano (ed.), Leyendo el «Quijote». IV Centenario de la publicación de «Don Quijote de la Mancha», número monográfico de Príncipe de Viana, año LXVI, núm. 236, septiembre-diciembre 2005, pp. 935-945, con algún ligero retoque. Las citas del Quijote serán por: Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, ed. del Instituto Cervantes dirigida por Francisco Rico, Barcelona, Instituto Cervantes / Crítica, 1998, 2 vols.

[2] Chiste similar a otros presentes en comedias burlescas y que quizá se podría relacionar con la anécdota de la viuda que se casa con el mozo motilón: «—Para lo que yo le quiero, tanta filosofía sabe y más que Aristóteles» (I, 25, p. 285). Para la tradición erótica de la manta, ver Granja, 2005.

[3] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Don Quijote salta al teatro breve: el Entremés famoso de los invencibles hechos de don Quijote de la Mancha, de Francisco de Ávila», en Germán Vega García-Luengos y Rafael González Cañal (eds.), Locos, figurones y quijotes en el teatro de los Siglos de Oro. Actas selectas del XII Congreso de la Asociación Internacional de Teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro, Almagro 15, 16 y 17 de julio de 2005, Almagro, Festival de Almagro / Universidad de Castilla-La Mancha, 2007, pp. 299-313.

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