El soneto «A un esqueleto de muchacha» de Rafael Morales

Rafael Morales (Talavera de la Reina, Toledo, 1919-Madrid, 2005), escritor perteneciente a la primera generación poética de la posguerra, se dio a conocer en las páginas de la revista Escorial y obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1954. Su producción lírica está formada por los siguientes títulos: Poemas del toro (1943), El corazón y la tierra (1946), Los desterrados (1947), Poemas del toro y otros versos (1949), Canción sobre el asfalto (1954), Antología y pequeña historia de mis versos (1958), La máscara y los dientes (1962), Poesías completas (1967), La rueda y el viento (1971), Obra poética (1943-1981) (1982), Prado de serpientes (1982), Entre tantos adioses (1993), Obra poética completa (1943-1999) (1999), Poemas de la luz y la palabra (2003) y Obra poética completa (1943-2003) (2004).

«A un esqueleto de muchacha» cierra la sección «Madre tierra», de su poemario El corazón y la tierra (1946)[1] y reelabora «A una calavera» de Lope de Vega, contundente soneto de desengaño barroco incluido en sus Rimas sacras. El texto es, por tanto, como explicita el propio Morales, un «Homenaje a Lope de Vega». Su editor moderno, José Paulino Ayuso, explica en nota al pie el texto que se ha tomado como base:

Se refiere el poeta al soneto de Lope de Vega: «A una calavera», cuyos primeros versos dicen: «Esta cabeza, cuando viva, tuvo / sobre la arquitectura de estos huesos / carne y cabellos, por quien fueron presos / los ojos que, mirándola, detuvo». Luego el poeta moderno imita otros recursos, como la anáfora de los versos 5, 7, 9 y 11: «Aquí la rosa de la boca estuvo… aquí los ojos de esmeralda impresos… Aquí la estimativa que tenía… aquí de las potencias la armonía» (Obras poéticas de Lope de Vega, ed. de José M. Blecua, Barcelona, Planeta, 1983). Para «cabello undoso», véase F. de Quevedo: «Afectos varios de su corazón fluctuando en las ondas de los cabellos de Lisi»[2].

La principal diferencia con el hipotexto barroco es que mientras que Lope se ciñe a cantar la calavera, Morales se refiere a todo el esqueleto de la joven, con enumeración —que sigue el habitual orden descendente de la descriptio puellae— de diversos elementos, a saber, frente, mejilla, pecho, mano, brazo, cuello, cabeza, cabello, pierna y pie.     

Paul Delvaux, La conversation (1944)

Paul Delvaux, La conversation (1944)

Homenaje a Lope de Vega

En esta frente, Dios, en esta frente
hubo un clamor de sangre rumorosa,
y aquí, en esta oquedad, se abrió la rosa
de una fugaz mejilla adolescente.

Aquí el pecho sutil dio su naciente
gracia de flor incierta y venturosa,
y aquí surgió la mano, deliciosa
primicia de este brazo inexistente.

Aquí el cuello de garza sostenía
la alada soledad de la cabeza,
y aquí el cabello undoso se vertía.

Y aquí, en redonda y cálida pereza,
el cauce de la pierna se extendía
para hallar por el pie la ligereza[3].


[1] Puede verse una «Pequeña historia de El Corazón y la Tierra» en Rafael Morales, Antología y pequeña historia de mis versos, Madrid, Escelicer, 1958, pp. 65-70.

[2] José Paulino Ayuso, en su edición de Rafael Morales, Obra poética completa (1943-2003), Madrid, Cátedra, 2004, p. 154.

[3] Cito por Rafael Morales, Obra poética completa (1943-2003), ed. de José Paulino Ayuso, p. 154.

3 comentarios en “El soneto «A un esqueleto de muchacha» de Rafael Morales

  1. Muy buenas tardes, esta entrada me hace pensar en los versos de Andreas Gryphius, poeta barroco alemán (1616 – 1664) autor de “Ante los despojos de Filoseta exhumada”

    «Über die Gebeine der ausgegrabenen Philosetten»

    O Häßlich’ anblick! ach! wo sind die güldnen haar!
    Wo ist der stirnen schnee? wo ist der glantz der wangen?
    Der wangen die mitt blut undt lilien umbfangen?
    Der rosen rote mund! wo ist der zähne schar?

    Wo sind die sternen hin? Wo ist der augen paar
    Mitt dehn die liebe spielt, itzt flechten schwartze schlangen
    Sich umb das weite maul, die nasen ist vergangen
    Die keinem helfenbain vorhin vorhin zu gleichen war.

    Ist jemand der noch kan behertzt und sonder grawen
    Der ohren kahlen ortt, der augen lucken schawen?
    Ist jemandt, der sich nicht für dieser stirn entsetzt?

    Der dencke wie sich doch sein Geist den wird befinden
    Wen er in kurtzen wird auff gleichen schlag verschwinen,
    Weill schon der todt auff ihn die schnellen pfeile wetzt.

    Traducción: “Ante los despojos de Filoseta exhumada”

    ¡Visión horrenda! ¿Dónde están aquellos cabellos de oro,
    la nívea frente, el resplandor de las mejillas,
    las mejillas cubiertas de sangre y de lirios?
    ¿Dónde está la rosácea boca, dónde están los dientes?

    ¿Adónde fueron las estrellas, dónde están los ojos
    con que juega el amor? Negras serpientes
    se enroscan en la boca abierta; ¿dónde está la nariz,
    más blanca antes que el marfil?

    ¿Quién con corazón fuerte y sin horror
    contempla el desierto de las orejas, las cavernas de los ojos,
    quién no se estremece ante esta visión?

    Que piense como será su alma,
    cuando pronto desaparecerá del mismo golpe,
    ya que la muerte afila sus rápidas flechas sobre él.

    (No he podido encontrar una traducción del soneto al castellano. He copiado una traducción de los cuartetos y del primer terceto de una edición de “A hombros de gigantes” [Penguin Random House Grupo Editorial España, 20 sept 2018] de Umberto Eco, que está almacenada en Google Books. He intentado traducir yo el último terceto, deplorablemente.)

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