El triángulo amoroso Lautaro-Guacolda-Rengo en «La belígera española», de Ricardo de Turia

Aunque el título de la pieza[1] pudiera hacernos pensar que la protagonista principal es la española doña Mencía de los Nidos, en realidad no sucede así, pues lo esencial del conflicto es el triángulo amoroso formado por los personajes araucanos Lautaro, Guacolda y Rengo. Es cierto que en la comedia se refiere la actuación heroica de la dama, que primero consigue detener a los españoles de Concepción que huyen en desbandada ante el inminente ataque de los indios, para luego ponerse al frente de ellos y luchar contra los aguerridos araucanos. Sin embargo, lo que en realidad sustenta la mayor parte de la acción radica en las relaciones sentimentales que se viven en el bando indígena. Ocurre, en efecto, que Guacolda, compañera de Lautaro, es robada por Rengo, lo que atenta contra el honor del primer caudillo, que se consume de celos. Al final —tras numerosas peripecias que ahora no interesa detallar— Lautaro pierde la vida, con lo que se hará realidad la maldición profética lanzada contra él por Valdivia al morir a sus manos: que su viuda acabe casada con su principal rival. El desenlace de la acción queda, de algún modo, abierto: Guacolda aceptará el matrimonio con Rengo propuesto por doña Mencía, pero sabemos (porque ella lo indica claramente en dos apartes) que es para poder matarlo en el futuro y vengar así la muerte de su amado Lautaro[2].

Doña Mencía de los Nidos

Ya varios críticos habían llamado la atención sobre esta circunstancia de no ser doña Mencía la principal protagonista: Laferl, por ejemplo, señala que «a pesar del título el autor no concede el lugar más destacado en su drama a la heroína española. La mayor parte de la acción transcurre entre los indios, y doña Mencia [sic] de Nidos no aparece hasta la mitad del segundo acto»[3]. Antonucci, por su parte, afirma que «no puede decirse que la comedia lleve explícitamente a la categoría de modelo a la protagonista del título»[4]; y destaca además la mezcla en la obra de los hechos de armas con el desarrollo de la intriga amorosa:

El enfrentamiento militar es por lo visto un componente muy importante de esta comedia: sin contar los duelos, cada acto termina con la representación de una batalla entre españoles y araucanos y de sus consecuencias. Pero también es verdad que cada acto se abre con una situación cuyo tema básico es el amor. […] Esta importancia del móvil amoroso está subrayada por una serie de situaciones tópicas, totalmente desligadas de una posible especificidad americana[5].


[1] Citaré, con bastantes retoques en la puntuación, por la edición de Patricio Lerzundi, Valencia, Albatros Hispanófila, 1996. Hay otras ediciones modernas de José Toribio Medina (Santiago / Valparaíso, Soc. Imprenta-Litografía Barcelona, 1917), Eduardo Juliá Martínez (en Poetas dramáticos valencianos, tomo primero, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1929) y Teresa Ferrer Valls (en Teatro clásico en Valencia, I. Andrés Rey de Artieda. Cristóbal de Virués. Ricardo de Turia, Madrid, Fundación José Antonio de Castro, 1997). El título de la obra se reproduce a veces con la grafía bellígera de la princeps.

[2] Ver la interpretación de este final en Moisés R. Castillo, Indios en escena. La representación del amerindio en el teatro del Siglo de Oro, Purdue, Purdue University Press, 2009, pp. 114-115. En la realidad histórica, los sucesos culminarían con la primera destrucción de Concepción, ocurrida el 26 de febrero de 1554.

[3] Christopher F. Laferl, «La belígera española: ¿indios o españoles como protagonistas?», en El teatro descubre América. Fiestas y teatro en la Casa de Austria (1492-1700), ed. Andrea Sommer-Mathis, Teresa Chaves Montoya, Christopher F. Laferl y Friedrich Polleross, Madrid, Editorial MAPFRE, 1992, p. 225.

[4] Fausta Antonucci, «El indio americano y la conquista de América en las comedias impresas de tema araucano (1616-1665)», en Relaciones literarias entre España y América en los siglos XVI y XVII, coord. Ysla Campbell,Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1992, p. 26.

[5] Antonucci, «El indio americano…», pp. 24-25. Ver también Alessandro Cassol, «El mundo araucano en tres comedias áureas: creación del espacio dramático y proyección del imaginario eurocéntrico», en La creación del espacio dramático en el teatro español entre finales del siglo XVI y principios del XVII, dir. Francisco Sáez Raposo, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2014, pp. 282-283. Para más detalles remito a Carlos Mata Induráin, «“No nací para sujeta, / para sujetar nací”: doña Mencía de los Nidos como mujer varonil en La belígera española de Ricardo de Turia»Hispanófila, 175, diciembre 2015, pp. 141-155.

«La belígera española», comedia de tema araucano de Ricardo de Turia

La comedia La belígera española de Ricardo de Turia —seudónimo, según la opinión más extendida entre la crítica, de Pedro Juan de Rejaule y Toledo, aunque la identificación no puede hacerse con total seguridad[1]se publicó por vez primera en Norte de la poesía española (Valencia, Felipe Mey, 1616), volumen en el que ocupa el sexto lugar[2]. No se sabe con exactitud la fecha de su composición, «pero se acepta por parte de la crítica que fue escrita probablemente entre 1612 y 1615», escribe Lee[3]. La obra refiere la heroica actuación de doña Mencía de los Nidos, dama que —en la ficción dramática, no así en la realidad histórica— logra detener la huida de los habitantes de la originaria ciudad de Concepción —Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo, fundada en 1550 por Pedro de Valdivia— tras la derrota sufrida por los españoles a manos de Lautaro en la batalla de Marihueñu (o de la cuesta de Villagrán), en febrero de 1554.

Portada de La belígera española, de Ricardo de Turia

Se describe, pues, su actuación como valeroso caudillo en armas; pero también hay lugar en la obra para el cortejo amoroso que le dedica don Pedro de Villagrán —Villagra—, el jefe de las tropas españolas en el sur de Chile tras la muerte de Valdivia. La resuelta acción de esta mujer-soldado (la heroína es un personaje histórico), denominada por los araucanos «la belígera española», fue incluida en el canto VII de La Araucana de Alonso de Ercilla, si bien en el poema épico el discurso de exhortación de la dama no produjo el mismo resultado que en la ficción teatral, «pues apenas entró por un oído / cuando ya por el otro era salido» (VII, 30, vv. 7-8)[4]. La comedia es, por tanto, una adaptación libre del episodio recogido en la obra de Ercilla, que constituye su fuente principal[5].

Por lo demás, el conflicto dramático-sentimental sobre el que se sostiene la acción de la pieza de Ricardo de Turia es el triángulo amoroso formado por tres personajes araucanos[6], Lautaro, Guacolda y Rengo, como veremos en próximas entradas. De esta forma, desde el punto de vista de su adscripción genérica, la pieza se sitúa a medio camino entre un drama «de hechos famosos» y una comedia de enredo con lances de amor y celos[7].


[1] Ver especialmente Eduardo Juliá Martínez, Poetas dramáticos valencianos, tomo primero, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1929, pp. CXVII-CXVIII; Patricio Lerzundi, introducción a La belígera española, Valencia, Albatros Hispanófila, 1996, pp. XI-XIII; Teresa Ferrer Valls (ed.), Teatro clásico en Valencia, I. Andrés Rey de Artieda. Cristóbal de Virués. Ricardo de Turia, Madrid, Fundación José Antonio de Castro, 1997, pp. XVIII-XIX y XXIX-XXXII; y Alejandro García Reidy, «Turia, Ricardo de», en Diccionario filológico de literatura española. Siglo XVI, dir. Pablo Jauralde Pou, coord. Delia Gavela y Pedro C. Rojo Alique, Madrid, Castalia, 2009, pp. 945-949. El seudónimo se menciona a veces, equivocadamente, como «Ricardo del Turia».

[2] Citaré, con bastantes retoques en la puntuación, por la edición de Patricio Lerzundi, Valencia, Albatros Hispanófila, 1996. Hay otras ediciones modernas de José Toribio Medina (Santiago / Valparaíso, Soc. Imprenta-Litografía Barcelona, 1917), Eduardo Juliá Martínez (en Poetas dramáticos valencianos, tomo primero, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1929) y Teresa Ferrer Valls (en Teatro clásico en Valencia, I. Andrés Rey de Artieda. Cristóbal de Virués. Ricardo de Turia, Madrid, Fundación José Antonio de Castro, 1997). El título de la obra se reproduce a veces con la grafía bellígera de la princeps. Distintos acercamientos a la comedia en José Toribio Medina, Dos comedias famosas y un auto sacramental basados principalmente en «La Araucana» de Ercilla, anotados y precedidos de un prólogo sobre la historia de América como fuente del teatro antiguo español, Santiago / Valparaíso, Soc. Imprenta-Litografía Barcelona, 1917, pp. 75-81 y 115-125; Fausta Antonucci, «El indio americano y la conquista de América en las comedias impresas de tema araucano (1616-1665)», en Relaciones literarias entre España y América en los siglos XVI y XVII, coord. Ysla Campbell,Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1992, pp. 23-26; Christopher F. Laferl, «La belígera española: ¿indios o españoles como protagonistas?», en El teatro descubre América. Fiestas y teatro en la Casa de Austria (1492-1700), ed. Andrea Sommer-Mathis, Teresa Chaves Montoya, Christopher F. Laferl y Friedrich Polleross, Madrid, Editorial MAPFRE, 1992, pp. 224-228; Mónica Lucía Lee, De la crónica a la escena: Arauco en el teatro del Siglo de Oro, Ann Arbor, UMI, 1993, pp. 165-183; Benito Lerzundi, Arauco en el teatro del Siglo de Oro, Valencia, Albatros Hispanófila, 1996, pp. 21-25; Moisés R. Castillo, Indios en escena. La representación del amerindio en el teatro del Siglo de Oro, Purdue, Purdue University Press, 2009, pp. 106-115; y Alessandro Cassol, «El mundo araucano en tres comedias áureas: creación del espacio dramático y proyección del imaginario eurocéntrico», en La creación del espacio dramático en el teatro español entre finales del siglo XVI y principios del XVII, dir. Francisco Sáez Raposo, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2014, pp. 280-285.

[3] Lee, De la crónica a la escena…, p. 165. Pero Antonucci («El indio americano…», p. 23) se inclina por una datación más temprana: «Difícil adelantar hipótesis acerca de la fecha de composición, aunque la versificación muy uniforme y poco variada (quintillas y redondillas, y con mucha menor frecuencia octavas y romance), la escasa presencia del gracioso, las muchísimas acotaciones de actuación, el elevado índice de agrupación de las escenas en cuadros, apuntan a una fecha más temprana que la de su publicación».

[4] Cito La Araucana por la edición de Isaías Lerner, Madrid, Cátedra, 1993.

[5] Para esta cuestión de las fuentes ver Laferl, «La belígera española…», p. 225; y Lee, De la crónica a la escena…, p. 166.

[6] Sobre Arauco en el teatro del Siglo de Oro, ver especialmente las monografías de Lee, De la crónica a la escena…, y Lerzundi, Arauco en el teatro del Siglo de Oro; una bibliografía más actualizada puede encontrarse en varios trabajos de Carlos Mata Induráin, por ejemplo: «El imaginario indígena en el Arauco domado de Lope de Vega», Taller de Letras, Número especial 1, 2012, pp. 229-252; «Algunas hazañas de las muchas de don García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, comedia genealógica de nueve ingenios», Revista Chilena de Literatura, 85, noviembre 2013, pp. 203-227; y «Del panegírico a la hagiografía: don García Hurtado de Mendoza en El gobernador prudente de Gaspar de Ávila», Hispanófila, 171, junio de 2014, pp. 113-137.

[7] Ver Antonucci, «El indio americano…», pp. 23-24. Para más detalles remito a Carlos Mata Induráin, «“No nací para sujeta, / para sujetar nací”: doña Mencía de los Nidos como mujer varonil en La belígera española de Ricardo de Turia», Hispanófila, 175, diciembre 2015, pp. 141-155.