Lope de Vega y el mecenazgo (6): las fiestas de Valencia de 1599

En 1599 Lope acompaña al marqués de Sarria a Valencia, donde estaban el rey Felipe III y la infanta Isabel Clara Eugenia, esperando a sus respectivos consortes que llegaban de Italia[1]. En las fiestas celebrativas Lope participa con gran actividad. En una de las plazas valencianas se representó su auto Las bodas del Alma con el Amor divino, con dos loas o prólogos, en el cual ingeniosamente se describe «al pie de la letra cómo su Majestad de Filipo entró en Valencia». La Barrera duda de algún historiador que atribuye a Lope el papel de gracioso en alguna de las funciones teatrales de la ocasión. Seguramente hay alguna confusión con la «actuación graciosa» que tuvo Lope en las fiestas nupciales, que coincidieron con el carnaval, y que se describen en un manuscrito conservado en la Biblioteca General de la Universidad de Valencia (Libro copioso y muy verdadero del casamiento y bodas de las majestades del rey de España don Felipe tercero con doña Margarita de Austria):

… iban delanteros dos máscaras ridículas, cual uno de ellos fue conocido ser el poeta Lope de Vega, el cual venía vestido de botarga, hábito italiano, que era todo de colorado, con calzas y ropilla seguidas, y ropa larga de levantar, de chamelote negro con una gorra de terciopelo llano en la cabeza, y este iba a caballo con una mula baya, ensillada a la jineta y petral de cascabeles, y por el vestido que traía y arzones de la silla llevaba colgando diferentes animales de carne para comer, representando el tiempo del Carnal, como fueron muchos conejos, perdices y gallinas y otras aves colgadas por el cuello y cintura […] les estuvo hablando a su majestad y alteza, que muy bien lo podían oír de lo alto de los balcones […] la cual máscara como buen poeta les dijo a los dos hermanos muy buenas cosas y palabras discretas y todo lo que decía era en verso muy bien compuesto en alabanza de su majestad y alteza de la infanta, que se lo estaban escuchando, y con otros muchos loores de la majestad de la reina doña Margarita de Austria […] les dijo maravillas, todo en verso italiano, como Botarga, que es figura italiana, y después con lindo verso español lo declaraba en romance castellano, que lo podían muy bien entender todos los que lo oían las elegancias y discreciones que les decía…

Hizo, entre otras composiciones, la relación en octavas reales Fiestas de Denia al Rey Católico Felipo III de este nombre, dedicada a la madre del marqués de Sarria, doña Catalina de Sandoval y Zúñiga, hermana del duque de Lerma.

Portada de Fiestas de Denia

En 1600 Lope de Vega abandona la casa del marqués para ir a Sevilla, desde donde hace diversos viajes y estancias en Madrid, Granada y Toledo.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

Lope de Vega y el mecenazgo (5): con el marqués de Sarria

En 1598 hallamos al poeta como secretario de otro noble importante, don Pedro Fernández de Castro y Andrade, marqués de Sarria, y más tarde VII conde de Lemos, con quien estuvo un par de años[1].

Don Pedro Fernández de Castro y Andrade

Lope se refiere a las tareas domésticas de camarero que le tocó desempeñar con el marqués, aunque bien puede ser una figura retórica de modestia y exageración. Citamos de nuevo a la Barrera:

En el año de 1598 entró Lope a servir con título de secretario, pero desempeñando, a la vez que las obligaciones de tal, otras más humildes, al joven Marqués de Sarria, don Pedro Fernández Ruiz de Castro y Osorio, primogénito y sucesor de don Fernando, VI Conde de Lemos, de Castro, Andrade y Villalba, y de su esposa doña Catalina de Sandoval y Zúñiga, hermana del Duque de Lerma. Contaba el Marqués de Sarria solo veintidós años, y dotado de superiores talentos y de una sólida instrucción, cultivaba las letras y se honraba con la amistad de los más distinguidos ingenios. Lope correspondía a su favor y estimación, profesándole constantemente el más cariñoso afecto, y no se desdeñó, muchos años después, de publicar (en la Filomena, 1621) una Epístola que le había dirigido por los años de 1607, en que se leen estos versos:

El dulce trato del discurso nuestro
(perdonad el lenguaje) os tuvo y quiso
por señor, por Apolo y por maestro.

[…]

Mostrara yo con vos cuidado eterno,
mas haberos vestido y descalzado
me enseñan otro estilo humilde y tierno.

En otra carta que le escribió […] dice: «Ya sabéis cuánto os amo y reverencio, y que he dormido a vuestros pies como un perro». Con el auxilio, sin duda, y la ilustrada protección del Marqués de Sarria, dio a la estampa nuestro Lope en 1598 dos obras suyas, la Dragontea y la Arcadia.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.