«La belígera española», de Ricardo de Turia: final

Como hemos podido comprobar en entradas anteriores, esta comedia de La belígera española de Ricardo de Turia[1] nos presenta a doña Mencía de los Nidos, personaje histórico, protagonizando lances de guerra y amor. Pese a que el título pudiera hacernos pensar que ella es el personaje más importante, en realidad no sucede así: ni está presente en escena todo el tiempo ni, cuando aparece, ocupa siempre el plano central. Desde el punto de vista dramático, lo que sustenta principalmente el enredo de la acción es la rivalidad amorosa entre Lautaro y Rengo por Guacolda. Es en el contexto de esos amores cruzados de los tres personajes araucanos donde se inserta la figura de doña Mencía y su acción hazañosa en la defensa de la ciudad de Concepción, contada por los cronistas como Góngora Marmolejo y cantada por los poetas épicos como Ercilla.

Tríptico de El joven Lautaro (1946), de Pedro Subercaseaux.
Tríptico de El joven Lautaro (1946), de Pedro Subercaseaux.

La comedia toma como fuente el episodio incluido en La Araucana, pero modifica muy libremente los acontecimientos históricos; y, como no podía ser de otra manera, nos transmite la imagen idealizada de una heroína decidida y valiente, capaz de convertirse en un sagaz caudillo que se pone al frente de las tropas españolas y logra vencer a sus enemigos. No se nos ofrece en el texto una descripción física de la virago, ni se insiste tampoco demasiado en su carácter varonil (sí, varias veces, en su deseo de no dejarse sujetar por nadie); y si al final corresponde al amor que don Pedro de Villagrán siente por ella, lo hace movida sobre todo porque este ha sabido mostrarse valiente en la batalla y hacerse merecedor de su amor. De forma que al final, en la persona de doña Mencía de los Nidos, Marte y Venus se dan la mano en esta comedia de La belígera española, que se queda a medio camino entre el drama «de hechos famosos» y la comedia de enredo amoroso, manejando recursos e ingredientes propios de uno y otro subgénero[2].


[1] Citaré, con bastantes retoques en la puntuación, por la edición de Patricio Lerzundi, Valencia, Albatros Hispanófila, 1996. Hay otras ediciones modernas de José Toribio Medina (Santiago / Valparaíso, Soc. Imprenta-Litografía Barcelona, 1917), Eduardo Juliá Martínez (en Poetas dramáticos valencianos, tomo primero, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1929) y Teresa Ferrer Valls (en Teatro clásico en Valencia, I. Andrés Rey de Artieda. Cristóbal de Virués. Ricardo de Turia, Madrid, Fundación José Antonio de Castro, 1997). El título de la obra se reproduce a veces con la grafía bellígera de la princeps.

[2]  Para más detalles remito a Carlos Mata Induráin, «“No nací para sujeta, / para sujetar nací”: doña Mencía de los Nidos como mujer varonil en La belígera española de Ricardo de Turia»Hispanófila, 175, diciembre 2015, pp. 141-155.