«Villancico que llaman de la llegada de los Reyes Magos», de Federico Muelas

Vaya para este día de la Epifanía del Señor el sencillo «Villancico que llaman de la llegada de los Reyes Magos» de Federico Muelas, autor conquense que ya se ha hecho presente en otras ocasiones en el blog con versos de sabor navideño[1].

Adoración de los Reyes Magos

—¡Baza de Reyes!,
canta el alcor.
—¡El alba!…
—María,
no es el alba, no.
Que son Baltasar,
Gaspar y Melchor,
los Magos de Oriente,
de la estrella en pos
para ver al Niño
que de ti nació.

Cantaban los gallos.
El alba entreabrió
su puerta dorada.
¡Aún dormía el sol![2]


[1] Pueden verse sus poemas «Por atajos y veredas» y «Villancico que llaman unos del aserrín y otros del Niño Carpintero».

[2] Tomo el texto de la antología Porque esta noche el Amor. Poesía navideña del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 201. Añado una coma al final del v. 4.

«Epifanía», de Jorge Guillén

Es Noche de Reyes, noche de ilusión para chicos y grandes, y desde el blog la queremos celebrar compartiendo este poema de Jorge Guillén (Valladolid, 1893-Málaga, 1984) que canta la silenciosa adoración de los Reyes Magos a un Dios humanado que, al hacerse presente en el mundo, «viene a familia de obrero,  / sindicato de la madera».

adoracion-museo-del-prado-maino-p

Llegan al portal los Mayores,
Melchor, Gaspar y Baltasar,
se inclinan con sus esplendores
y al Niño adoran sin cantar.

Dios no es rey ni parece rey,
Dios no es suntuoso ni rico.
Dios lleva en sí la humana grey
y todo su inmenso acerico.

El cielo estrellado gravita
sobre Belén, y ese portal
a todos los hombres da cita
por invitación fraternal.

Dios está de nueva manera,
y viene a familia de obrero,
sindicato de la madera.
El humilde es el verdadero.

Junto al borrico, junto al buey,
la criatura desvalida
dice en silencio: No soy rey,
soy camino, verdad y vida[1].


[1] Cito por la antología Porque esta noche el Amor. Poesía navideña del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, pp. 201-201. En el v. 17 añado la coma final.

«De cómo María dice su sorpresa por el nacimiento del Niño y pregunta a José cómo ocurrió», de Carlos Murciano

Vaya para el día de Año Nuevo una hermosa composición de Carlos Murciano, poeta nacido en 1931 en Arcos de la Frontera (Cádiz) que ha cantado, muchas veces[1] y con mucha delicadeza, el tema poético de la Natividad del Señor. Buena prueba de ello la tenemos en este soneto incluido en La calle nueva (1965)  que lleva por título «De cómo María dice su sorpresa por el nacimiento del Niño y pregunta a José cómo ocurrió»:

portalnieve

José, sobre Belén está nevando.
No le queda a la noche ni un camino.
¿Y esta nieve pequeña cómo vino
tan sin sentir, si estábamos velando?

Estábamos los dos rezando, cuando
—¿o hablábamos, José?— se hizo más fino
el aire y, de repente, como un trino,
estaba ya sonando y encantando.

Dime, José… ¿O acaso tú tampoco
sepas cómo se puso el heno lleno
de nieve viva, aquí, bajo techado?

Dime, José, cómo le tengo y toco
y cómo fue desde mi seno al heno
y volvió desde el heno a mi costado[2].


[1] Véase, por ejemplo, su «Soneto para la madrugada de un seis de enero», o el «Romance viejo de la madre nueva», escrito al alimón con su hermano Antonio.

[2] Tomo el texto de la antología Porque esta noche el Amor. Poesía navideña del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 132.