Sobre la Historia literaria de Navarra

Tradicionalmente se ha venido repitiendo un tópico que hablaba de la poco significativa aportación de Navarra al mundo de las letras, tópico falso, porque han sido muy numerosos los escritores navarros que —como tendrá oportunidad de comprobar quien siga este blog— en distintas épocas y lenguas nos han legado una obra literaria extensa y, en ocasiones, de muy considerable calidad. La reiteración de este tópico quizá responda a cierto complejo de inferioridad que a veces apunta en el carácter de los navarros. O tal vez haya tenido que ver en ello el desprecio con que en ocasiones se han mirado los estudios de ámbito local (recuérdese, por ejemplo, las connotaciones negativas de que siempre ha estado teñido al adjetivo provinciano), especialmente por parte de aquellos que ignoran que también desde una perspectiva local (no necesariamente localista) puede uno elevarse y entroncar con los valores superiores de lo universal.

En este sentido, una de las razones de peso que propiciaban la circulación de esa idea equivocada era la inexistencia de una Historia de la literatura en Navarra, rigurosa y completa, que abordase el estudio exhaustivo de los distintos géneros, épocas, autores y obras. Esa era precisamente la laguna que ha pretendido llenar el proyecto de investigación titulado Historia literaria de Navarra. Desde los orígenes hasta nuestros días, que durante varios años hemos desarrollado en la Universidad de Navarra el Dr. Ángel Raimundo Fernández González (†) y quien esto escribe, por medio de los trabajos del Equipo HILINA (Historia Literaria de Navarra).

En efecto, hasta fechas bastante recientes eran muy pocos los trabajos que se habían dedicado al estudio panorámico de la historia literaria de Navarra (son más numerosas, por supuesto, las aportaciones específicas sobre determinados autores y obras). Entre los más destacados, podemos mencionar como pionero el artículo del erudito José Zalba titulado «Páginas de la historia literaria de Navarra», que se publicó en la revista Euskalerriaren Alde, XIV, 1924, pp. 345-355 y 368-374.

Este trabajo ofrece una serie de breves apuntes sobre diversos escritores navarros, desde los orígenes medievales hasta los primeros años del siglo XX: «De otros autores más modernos —escribía atinadamente Zalba— pudiéramos hablar, pero siguiendo la costumbre de dejar que el tiempo pese un poco los juicios críticos, ponemos punto final a estos apuntes».

Un segundo intento serio lo constituyó el libro de Manuel Iribarren Escritores navarros de ayer y de hoy (Pamplona, Editorial Gómez, 1970), que presenta el formato de diccionario, con breves entradas para cada autor recogidas por orden alfabético.

Pese a sus limitaciones, esta obra permite la consulta rápida de los datos esenciales acerca de diversos literatos navarros.

Sin embargo, el gran mérito de fijar una primera historia literaria de nuestra tierra le corresponde a José María Corella Iráizoz, con su trabajo Historia de la literatura navarra. Ensayo para una obra literaria del viejo Reino (Pamplona, Ediciones Pregón, 1973), que se completa además con una pequeña antología de textos, una bibliografía y sendos índices onomástico y toponímico. Otras aportaciones posteriores se deben a Fernando González Ollé, a través de sus rigurosos y eruditos trabajos monográficos y, en especial, con su acertada síntesis Introducción a la historia literaria de Navarra (Pamplona, Gobierno de Navarra, 1989), que por desgracia alcanza solo hasta finales del siglo XIX.

Ambos investigadores, Corella Iráizoz y González Ollé, sumaron esfuerzos para ofrecer una «Introducción literaria» en las pp. 93-127 del libro Tierras de España. Navarra (Barcelona-Madrid, Noguer / Publicaciones de la Fundación Juan March, 1988); González Ollé se encargó del apartado titulado «De la Edad Media al siglo XIX» y Corella Iráizoz resumió lo relativo a «El siglo XX».

Por su parte, José Luis Martín Nogales contribuyó con su monografía Cincuenta años de novela española (1936-1986): escritores navarros, Barcelona, PPU, 1989. Otro estudioso, Félix Maraña, debe ser recordado por su trabajo «Pamplona y otros relatos. Del paisaje literario de un territorio del norte (1900-1994)», recogido en las pp. 244-259 del libro colectivo Pamplona-Iruña (San Sebastián, Sendoa, 1996), un panorama bastante completo, aunque limitado al siglo XX.

A su vez, José María Romera Gutiérrez es autor de la entrada «Literatura» de la Gran Enciclopedia Navarra (Pamplona, Caja de Ahorros de Navarra, 1990), vol. II, pp. 80-83, y de otro panorama de igual título incluido en las pp. 169-200 del libro de varios autores Navarra (Madrid, Editorial Mediterráneo, 1993). Emilio Echavarren y Tomás Yerro dieron a las prensas dos tomos antológicos de Escritores navarros actuales (Pamplona, Gobierno de Navarra / Ayuntamiento de Pamplona, 1990), valiosos por reunir numerosos textos de varios autores contemporáneos con sus correspondientes fichas bio-bibliográficas.

José María Larrea Muxica y Periko Díez de Ultzurrun se han aproximado a los escritores navarros en vascuence con su trabajo en dos volúmenes Nafarroako euskal idazleak (Pamplona, Pamiela, 1987 y 1994). En fin, dejando aparte otras aportaciones modernas (entre ellas las de nuestro propio Equipo HILINA), quiero destacar una monografía más reciente debida a Iñaki Iriarte López: Tramas de identidad. Literatura y regionalismo en Navarra (1870-1960), Madrid, Biblioteca Nueva, 2000.

Algunos de estos investigadores ya habían puesto de manifiesto en sus páginas el olvido del estudio de la literatura escrita en Navarra. Por ejemplo, se lamentaba Zalba en 1924:

Como si un hado funesto persiguiera la suerte de Navarra, si poco se conoce de su historia externa, política y religiosa, es muchísimo más lo que se ignora de su cultura. Si para los mismos navarros son desconocidos los nombres de sus escritores, ¿qué mucho que en las historias de la literatura española no pocas veces se les arranque del suelo nativo para trasplantarlos a otro? Cierto que nuestro pueblo más se ha distinguido en ejecutar grandes proezas, acometer arriesgadas empresas y correr extrañas aventuras, pero tampoco lo es menos que ha influido tanto en el terreno científico como en el literario, al lado de los demás de la península, como quedará consignado en estos brevísimos apuntes.

Corella Iráizoz, por su parte, escribía en 1973:

Creo que no está de más indicar aquí que entre nosotros, en Navarra, la literatura no ha sido muy bien estimada. Véase, si no, la casi total despreocupación que entre los navarros ha habido por conocer, estudiar y airear nuestros valores literarios.

Pues bien, paliar en la medida de lo posible las consecuencias negativas de ese olvido ha sido uno de los objetivos prioritarios del Equipo HILINA. Pensábamos que un cambio significativo podría conseguirse por medio de investigaciones y publicaciones que persiguieran como objetivos ineludibles el rigor, la exhaustividad y, en definitiva, la máxima calidad científica, tanto a través de estudios teóricos de carácter monográfico como con ediciones cuidadas de los textos literarios más interesantes y representativos de los autores navarros. Creemos que una completa Historia literaria de Navarra —todavía en fase de elaboración— servirá para dar a conocer el patrimonio literario de Navarra y, al mismo tiempo, constituirá una rigurosa obra de referencia (con datos, bibliografía, estados de la cuestión sobre cada autor o género literario, etc.) y un importante punto de partida para ulteriores investigaciones monográficas. Al mismo tiempo hemos pretendido recuperar con ediciones o reediciones la producción literaria de aquellos autores navarros interesantes, pero relegados al olvido por distintas circunstancias (inexistencia en el mercado de sus textos, razones extraliterarias…).

De todo ello (semblanzas de los autores navarros y comentarios de sus obras, glosas de las investigaciones más recientes acerca de ellos, etc.) se irá dando puntual noticia en este blog.