Antecedentes de la novela histórica: historias novelescas del XVII

En el siglo XVII se siguen cultivando los temas del rey don Rodrigo (Jaime Bleda: Corónica de los moros en España) y del pastelero de Madrigal (otra anónima Historia de Gabriel de Espinosa, de 1683); se introducen otros de la antigüedad clásica (Séneca y Nerón, de Fernando Álvaro Díez de Aux, La Fénix troyana, de Vicente Mares); proliferan las historias bíblicas, de bandoleros y de santos (El hijo de David, de Juan de Baños de Velasco, Gustos y disgustos del Lentiscar de Cartagena, de Ginés Campillo de Baile, Soledades de Aurelia, de Jerónimo Fernández de Mata, El piadoso bandolero, de Juan Pérez de Montalbán, El bandolero, de Tirso de Molina).

Gustos y disgustos del Lentiscar de Cartagena

Hay que mencionar también las Historias peregrinas y ejemplares de Gonzalo de Céspedes y Meneses, que son seis episodios históricos ocurridos en otras tantas ciudades; y existen otras obras que reconstruyen la historia, bastante fantaseada, de alguna ciudad: Historia de las grandezas de la ciudad de Ávila, de Luis Ariz, Antigüedad y excelencias de Granada, de Francisco Bermúdez de Pedraza. No podemos olvidar en este recorrido por el XVII las importantes obras de Cristóbal Lozano, pues recogen leyendas e historias en las que se inspirarían los escritores románticos (en particular Zorrilla y Fernández y González): Los reyes nuevos de Toledo, David perseguido, El rey penitente David arrepentido y David más perseguido. Una nueva novela morisca es La historia de los dos enamorados Ozmín y Daraja, incluida en el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.


[1] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Retrospectiva sobre la evolución de la novela histórica», en Kurt Spang, Ignacio Arellano y Carlos Mata (eds.), La novela histórica. Teoría y comentarios, Pamplona, Eunsa, 1995, pp. 13-63; 2.ª ed., Pamplona, Eunsa, 1998, pp. 11-50.

Antecedentes de la novela histórica: siglos XV y XVI

Del siglo XV se pueden entresacar tres obras importantes como posibles antecedentes del novelar histórico: el Passo honroso de Suero de Quiñones, redactado por Diego Rodríguez de Lena, escribano real que da fe de la defensa que hizo dicho caballero en el puente de San Marcos sobre el río Órbigo, cerca de León, entre el 10 de julio y el 9 de agosto de 1434; El Victorial o Crónica de don Pedro Niño, conde de Buelma, de Gutierre Díaz de Games, «biografía mágica» de ese personaje, desde la niñez a la vejez, con un tono lírico y levemente irreal; y la Crónica de don Álvaro de Luna, escrita entre 1453 y 1460, atribuida a Gonzalo Chacón, que ensalza al personaje caído, frente a la «historiografía oficial».

Al siglo XV pertenece también la que se ha señalado como «la primera novela histórica española» (Menéndez Pidal); me refiero a la denominada Crónica sarracina (h. 1430), de Pedro del Corral, sobre el tema del rey don Rodrigo y la pérdida de España, que introduce en el relato numerosos elementos novelescos. El autor atribuye su obra a los fabulosos historiadores Eleastras, Alanzuri y Carestes: quiere dar apariencia de historia verdadera y, de hecho, algunos de sus contemporáneos la aceptaron como fuente historiográfica legítima, si bien Fernán Pérez del Pulgar, en el prólogo de sus Generaciones y semblanzas, la llamó «trufa o mentira paladina». En realidad, es una refundición, siguiendo el modelo de los libros de caballerías, del relato de la pérdida de España contenido en la Crónica general de 1344: son frecuentes los lances de amor, las largas descripciones de batallas, hazañas, justas y torneos así como los elementos maravillosos. Obra similar, en el tema y en lo relativo a la mezcla de historia y ficción, es la Historia verdadera del rey don Rodrigo, de Miguel de Luna.

Historia verdadera del rey don Rodrigo, de Miguel de Luna

Del siglo XVI son las obras de fray Antonio de Guevara (Relox de príncipes y libro áureo del emperador Marco Aurelio; Epístolas familiares o cartas áureas), que se presentan como históricas, hecho que escandalizó en su momento a los verdaderos historiadores; Las Abidas, de Jerónimo de Arbolanche, novela en verso sobre los orígenes míticos de España; algunos pliegos de cordel como la Historia de Marcilla y Segura o la Historia de Gabriel de Espinosa, temas legendarios recogidos por la novela del XIX. Existen también muchas historias noveladas, por ejemplo, sobre el Gran Capitán[1].


[1] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Retrospectiva sobre la evolución de la novela histórica», en Kurt Spang, Ignacio Arellano y Carlos Mata (eds.), La novela histórica. Teoría y comentarios, Pamplona, Eunsa, 1995, pp. 13-63; 2.ª ed., Pamplona, Eunsa, 1998, pp. 11-50.