El soneto «Jesús», de Rafael Ortiz González

¡Gloria a Dios en las alturas
y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!

Vaya para este día de Navidad el soneto «Jesús» del político y poeta colombiano Rafael Ortiz González (San Andrés, 1911-Bogotá, 1990). Ortiz González fue gobernador de Santander en dos ocasiones, diplomático, jurista y periodista, fundador de algunas publicaciones periódicas. Entre sus obras poéticas se cuentan los volúmenes Imágenes del mundo, Antes de la canción, Los cantos de la angustia, Ángeles de piedra, Los himnos de la sangre, Los gritos infinitos, Los hombres, los caminos y los ríos, Triángulo infinito, La zarza de Horeb, Los rostros de la rosa (nada menos que 116 sonetos dedicados a esa flor) o Las comarcas del canto, entre otros títulos.

Su soneto «Jesús» pone de relieve, por un lado, la sencillez y humildad del Mesías (vv. 1 y 8); destaca, además, la trascendencia de la «divina hora» (v. 4), subrayada por diversos elementos de la naturaleza; y alude, en fin, a la adopción de la naturaleza humana por parte del Hijo de Dios («nace humanamente en tierra dura», v. 12) como remedio frente a la dureza y cerrazón del corazón del ser humano («para ver si una noche de dulzura / nace en el ciego corazón del hombre», vv. 13-14).

NiñoJesus

Este es el texto completo del poema:

Nace Jesús en el portal sencillo
bajo la estrella de oro de la aurora.
El pastor con su claro caramillo
anuncia al mundo la divina hora.

La fuente canta un músico estribillo
junto al establo que la noche dora.
La Virgen sueña en un divino anillo
y Dios besa la atmósfera sonora.

Nace Jesús como una flor de fiebre,
como un lirio de luz en el pesebre,
para que al hombre su humildad asombre.

Y nace humanamente en tierra dura,
para ver si una noche de dulzura
nace en el ciego corazón del hombre[1].


[1] Tomo el texto de Nos vino un Niño del cielo. Poesía navideña latinoamericana del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, EDIBESA, 2000, pp. 183-184.