El soneto de Calderón «Estas que fueron pompa y alegría»

Este soneto de Calderón, editado a veces bajo el marbete «A las flores», lo recita don Fernando en El príncipe constante, delante de Fénix, al tiempo que le muestra un ramillete de flores. Haciendo ahora abstracción de la situación dramática en que tal texto se inserta, y de la función que cumple en esa comedia calderoniana,podemos leerlo como texto lírico independiente, uno más de la serie que conforma el tema de la brevedad de la rosa que venimos examinando en las últimas entradas. Encontramos repetidos motivos y expresiones que ya nos aparecían en textos anteriores, como por ejemplo la bella formulación del verso 11, «cuna y sepulcro en un botón hallaron». Al final, toda esa belleza de las flores «será escarmiento de la vida humana» (v. 7). En esta ocasión, los dos cuartetos y el primer terceto desarrollan los motivos relacionados con las flores, en tanto que el segundo terceto explicita la enseñanza moral.

Rosas marchitas

Estas, que fueron pompa y alegría
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana,
durmiendo en brazos de la noche fría.

Este matiz, que al cielo desafía,
iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!

A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron:
cuna y sepulcro en un botón hallaron.

Tales los hombres sus fortunas vieron:
en un día nacieron y expiraron,
que, pasados los siglos, horas fueron[1].


[1] Puede verse un comentario de este texto en Rafael Osuna, Los sonetos de Calderón en sus obras dramáticas. Estudio y edición, Chapel Hill, University of North Carolina-Publications of the Department of Romance Languages, 1974, p. 51. En algunas versiones, en el v. 8, en vez de «emprende» se lee «aprende».