Lope publica «La Circe» (1624)

La Circe, de Lope de VegaY continúa su actividad literaria en estos años[1]. En 1622 es juez en las justas por la canonización de San Isidro. El 22 de abril de 1624 firma el manuscrito de El marqués de las Navas. Ese año publica La Circe, con otras rimas y prosas, obra dedicada al conde-duque de Olivares, donde se incluyen bellos poemas de estilo culto con los que intenta competir con Góngora. Una de las composiciones ahí recogidas es el poema La rosa blanca, que da una explicación mítica al blasón de doña María de Guzmán, la hija del valido.

Rivaliza también con Cervantes escribiendo, a pedido de Marta de Nevares, una especie de «novelas ejemplares»: La desdicha por la honra, La prudente venganza y Guzmán el bravo, que sumadas a la anterior Las fortunas de Diana forman la serie de Novelas a Marcia Leonarda. En la epístola poética que dirigía a Antonio Hurtado de Mendoza, publicada asimismo en La Circe, escribe unos versos que se han hecho célebres, relativos al carácter comercial de su literatura:

Necesidad y yo, partiendo a medias
el estado de versos mercantiles,
pusimos en estilo las comedias.

Yo las saqué de sus principios viles,
engendrando en España más poetas
que hay en los aires átomos sutiles.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

Actividad literaria de Lope en torno a 1620-1621

(A mi madre, Andresa,
que hoy cumple años.)

Ese año de 1620 Lope es mantenedor en las justas por la beatificación de San Isidro[1]. Ha conocido unos meses de cierto bienestar económico, debido a una recompensa inesperada, tal como explica al conde de Lemos en esta carta de 6 de mayo de ese año:

Yo he estado un año sin ser poeta de pane lucrando, milagro del señor Duque de Osuna, que me envió quinientos escudos desde Nápoles que, ayudados de mi beneficio, pusieron la olla a estos muchachos, entre los cuales hay quince años de una doncella [Marcela], virtuosos y no sin gracia. Paso, Señor Excelentísimo, entre librillos y flores de un huerto lo que ya queda de la vida, que no debe de ser mucho, compitiendo en enredos con Mescua y don Guillén de Castro sobre cuál los hace mejores en sus comedias.

En 1621 da a conocer dos fábulas mitológicas extensas, La Filomena (donde ataca a Torres Rámila e incluye su novela Las fortunas de Diana) y La Andrómeda. Por su parte, Tirso de Molina en sus Cigarrales de Toledo defiende a Lope y su teatro.

Cigarrales de Toledo, de Tirso de Molina


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.