Siempre hay lugar en este blog para las recreaciones cervantinas y quijotescas en poesía: sea mayor o menor su calidad literaria, se presenten en formas estróficas tradicionales o en verso libre, estos textos poéticos constituyen eslabones que van formando una larga cadena de relecturas y reinterpretaciones que, a lo largo del tiempo, configuran una parte significativa de nuestro imaginario colectivo. Cada época, cada estilo literario, cada autor concreto selecciona aquellos detalles que le resultan más interesantes, y los aborda con distinta intención y distinta tonalidad (seria, irónica, paródica, etc.).
Pues bien, vaya para hoy este soneto quijotesco de Beatriz Villacañas, en el que la voz lírica enunciadora del poema corresponde a don Quijote, quien advierta a Sancho de los peligros de un mundo moderno que «se quema con el fuego del progreso / y va engendrando espíritus menguantes» (vv. 10-11) y que está ya de vuelta de todo, «pues cree que son molinos los gigantes» (v. 14).
Yo le debo a Cervantes
mi intimidad con Don Quijote y Sancho,
que son muy dialogantes
y tienen mucho gancho
en el mundo a lo largo y a lo ancho.
«Fuego en el Paraíso de Cervantes»
Juan Antonio Villacañas
Amigo Sancho, oye mi porfía.
Vayamos al rescate de este mundo,
que camina con paso moribundo
y se hace más pequeño cada día.Ha perdido el compás, la fantasía,
brújula del viaje más fecundo,
es el más engreído vagabundo
que cree que la locura es cosa mía.Hacedor de artificios deslumbrantes,
se quema con el fuego del progreso
y va engendrando espíritus menguantes.Los tontos, según él, nacimos antes,
y él está ya de vuelta, de regreso,
pues cree que son molinos los gigantes[1].
[1] Lo tomo de Beatriz Villacañas, Astrología interior. Antología de…, Madrid, Ediciones Deslinde, 2019, p. 141.
