«Y al tercer día resucitó», de José Luis Ortiz de Lanzagorta

—¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? 
No está aquí; ha resucitado. 
(Lucas, 24, 5-6)

En años anteriores ya han quedado recogidos en el blog varios poemas dedicados a la Resurrección del Señor: así, el soneto «A la Resurrección», de Lope de Vega; «A la resurrección del Señor», de Bartolomé Leonardo de Argensola; la «Oda a Cristo resucitado», de Antonio López Baeza o el «Soneto de la Resurrección», de Francisco Luis Bernárdez, más la versión en español («Ofrezcan los cristianos / ofrendas de alabanza…») de la Secuencia de Pascua, «Victimae paschali laudes». Vaya para este nuevo Domingo de Resurrección un poema de José Luis Ortiz de Lanzagorta, que dice así:

Piero de la Francesca,  La Resurrezione (146-1465). Museo Cívico de Sansepolcro (Sansepolcro, Italia)
Piero de la Francesca,  La Resurrezione (1463-1465). Museo Cívico de Sansepolcro (Sansepolcro, Italia).

Señor, ya estás en pie.
Ya tu presencia ocupa el centro de la Historia.
Ya eres Cristo Total.
Eterna Pascua por derecho de Resurrección.

Amigos, alegraos:
Dios vive para siempre entre nosotros.

Él nos envuelve en la Alegría del mundo;
en la vida que no pasa;
en la ternura inmensa de tantas cosas bellas
que rodean el caminar del hombre:
un cántico, una flor, una mirada…

Todo es vida, Señor;
todo es luz,
todo es gracia,
todo es Dios…

Cristo nos envuelve en su Pascua[1].


[1] Cito por El Dios del mediodía: fe y creación poética en Andalucía. Ensayo y antología, estudio, selección y notas de José Luis Ortiz de Lanzagorta, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 305.

«A la resurrección del Señor», de Bartolomé Leonardo de Argensola

—¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado. 
(Lucas, 24, 5-6)

Vaya para hoy, Domingo de Resurrección, este soneto de Bartolomé Leonardo de Argensola, que en otros lugares se edita también bajo el epígrafe «En la resurrección de Cristo». Lo ilustro con La resurrección (1619-1620), de Francesco Buoneri, conocido como Cecco da Caravaggio, que se localiza en el Institute of Arts (Chicago).

La resurrección (1619-1620), de Francesco Buoneri, llamado Cecco da Caravaggio. Institute of Arts (Chicago).

Mientras que el orden natural se admira
del súbito vigor que en esta aurora
contra el tiempo voraz se corrobora,
y atónita la muerte se retira;

crecer en un sepulcro la luz mira,
que el aire asalta y las tinieblas dora;
y oye la antigua voz producidora,
que otra segunda instauración inspira.

¡Oh eterno amor, si al nuevo impulso tuyo
naturaleza en todo el gran distrito
risueña y fuerte aviva el movimiento!

¿Por qué yo no lo busco o no lo admito?
¿Yo sólo, estéril al fecundo aliento,
de la común resurrección me excluyo?[1].


[1] Cito, con algún ligero retoque, por Suma poética. Amplia colección de la poesía religiosa española, por José María Pemán y Miguel Herrero, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1944, p. 354 (hay ed. facsímil, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2008).