La religión en las canciones cervantinas a la Armada

Aludiré más brevemente a la cuestión de la presencia de elementos religiosos en los poemas de Cervantes de tema histórico y bélico. Me refiero, por ejemplo, al providencialismo apreciable en las dos canciones a la Armada, donde se contrapone la gloriosa victoria de la Cristiandad en Lepanto con la derrota de la expedición militar enviada contra Inglaterra, permitida en esta ocasión por Dios; el rey Felipe II es equiparado a David:

Muéstrales si es posible un verdadero
retrato del católico monarca,
y verán de David la voz y el pecho[1].

David vence a Goliat

A su vez, en la segunda composición, el monarca es comparado con un nuevo «Moisés cristiano» (como se relata en el libro del Éxodo, mientras Moisés tiene los brazos en alto, Josué vence a los amalecitas; cuando los baja, los israelitas pierden la batalla):

En tanto que los brazos levantares,
gran capitán de Dios, espera, espera,
ver vencedor tu pueblo y no vencido;
[…]
alza los brazos, pues, Moisés cristiano,
y pondralos por tierra el luterano[2].

Moisés con los brazos en alto

ENLACES:

Entrada sobre la Armada Invencible en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Armada_Invencible

Un documental sobre la Armada Invencible:
http://tu.tv/videos/la-armada-invencible-documental


[1] Canción I, vv. 121-123, en Poesías completas, ed. de Vicente Gaos, Madrid, Castalia, 1981, vol. II, p. 363.

[2] Canción II, vv. 86-87 y 101-102, en Poesías completas, ed. Gaos, vol. II, p. 367.

De nuevo las armas: Lope y la jornada de Inglaterra

El escritor nos cuenta que a finales de ese mismo mes (mayo de 1588) se alistó en la Armada Invencible, nombre con el que se conoce hoy popularmente a la flota armada por Felipe II que tenía como objetivo la invasión de Inglaterra, aunque no la llamaron así los coetáneos de Lope, sino «Grande y Felicísima Armada» o «Católica Armada»[1]. En el libro III de la Corona trágica encontramos estos versos alusivos a la circunstancia:

Ceñí en servicio de mi rey la espada
antes que el labio me ciñese el bozo,
que para la católica jornada
no se excusaba generoso mozo.

De nuevo Lope se quita años, pues a esta altura de la vida estaba ya cercano a cumplir los 26, lo que ciertamente no se corresponde con la indicación «antes que el labio me ciñese el bozo». La decisión de volver a tomar las armas aparece evocada asimismo a través del recuerdo de don Fernando en La Dorotea:

Bien que consiste la paz de mis pensamientos en desear por algún tiempo la patria, y así pienso trocar las letras por las armas en esta jornada que nuestro rey intenta a Inglaterra.

¿Qué llevó a Lope, recién casado, a abandonar a su esposa, que probablemente estaba ya en estado? Las posibilidades sugeridas por los biógrafos son muchas: sentimiento sincero de pelear por la patria, afán de heroísmo juvenil, deseo de nuevas aventuras, intento de rehabilitación de su persona, que podría llegar demostrando valor en combate… Sabemos que en esta jornada de Inglaterra participaron su hermano Juan de Vega, alférez, y otros amigos o conocidos como Luis de Vargas Manrique, Félix Arias Girón y Claudio Conde.

Navío de la Armada española

En un célebre romance, Lope evoca líricamente el momento de la despedida de su Belisa-Isabel que —según esta fantasía literaria— se habría producido en Lisboa, a donde ella habría acudido para reprocharle el abandono en que la dejaba:

De pechos sobre una torre
que la mar combate y cerca,
mirando las fuertes naves
que se van a Ingalaterra,
las aguas crece Belisa
llorando lágrimas tiernas,
diciendo con voces tristes
al que se parte y la deja:
«¡Vete, cruel, que bien me queda
en quien vengarme de tu agravio pueda!»

Estos últimos versos, y los que siguen, que no copiamos, son los que sugieren que Isabel estaría ya encinta, y resulta poco creíble que esta escena de despedida tuviera lugar, en la vida real, en Lisboa. La armada salió del puerto portugués el 29 de mayo de 1588. Pero antes le dio tiempo al fogoso Lope a mantener relaciones con una cortesana lisboeta, como evocaría años después en una pícara alusión en carta al duque de Sessa. A bordo del galeón San Juan, equipado con 24 cañones, habría pergeñado La hermosura de Angélica, tratando de competir con Ariosto.

Armada contra Inglaterra

La participación exacta que tuvo Lope en esta jornada de Inglaterra, en la que murió su hermano Juan, resulta confusa, e incluso ha sido puesta en duda. No sabemos a ciencia cierta si en realidad Lope llegó a combatir. Para algunos biógrafos se quedó en Lisboa o no pasó de La Coruña. Para otros, su galeón llegó hasta al cabo Mizen (Mizen Head) en Irlanda, para luego retornar a La Coruña y de ahí regresar finalmente a Lisboa. Lo cierto es que los restos de la fracasada Armada, deshecha más por los temporales que por los combates, regresaron en diciembre (hay un romance lopesco, el que comienza «De la armada de su rey / a Baza daba la vuelta», que parece hacerse eco de esa vuelta), y que a finales de 1588 o principios de 1589 Lope marcha a Valencia, para seguir allí su destierro del reino de Castilla.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.