Los cuentos de José María Sanjuán: «Lo que tú siempre quisiste ser»

El segundo relato de El ruido del sol de José María Sanjuán, «Lo que tú siempre quisiste ser» (pp. 29-37)[1], presenta un comienzo in medias res: «El hombre se volvió hacia el muchacho y le dijo…» (p. 31). En la taberna, un hombre habla con un joven, Loro, de un famoso torero cuya fotografía está colgada en la pared. El hombre insiste en que pudo haber ido con él, pero no quiso.

Taberna

Sigue el diálogo, fluido, también cuando llega el limpiabotas Jerónimo. El hombre aconseja al muchacho: le explica que, en la profesión taurina, arriba llegan muy pocos, insiste en que él pudo haber triunfado como el matador de la foto y le vaticina que él no llegará. La frase final del limpia Jerónimo aclara el resentimiento del frustrado maletilla: «Desde que le dieron la cornada y lo echaron de peón por malo, siempre discute así… ¡Un asco!» (p. 37).


[1] Citaré por José María Sanjuán, El ruido del sol, 2.ª ed., Barcelona, Destino, 1971 (colección Áncora y Delfín, núm. 372), prólogo de José María Pemán.