«Epifanía», de Víctor Manuel Arbeloa

Como ya he indicado en otras ocasiones, Víctor Manuel Arbeloa (Mañeru, Navarra, 1936- ) es un escritor que ha abordado con frecuencia la temática navideña, y lo he hecho como estudioso y como creador, en distintos momentos de su dilatada trayectoria poética (véase la entrada que le dediqué hace algún  tiempo). En el blog han quedado recogidos también su «Villancico cruel a un subnormal no nacido» y, hace unos pocos días, su «Nana en el día de los Inocentes». Vaya hoy, para esta festividad de la Epifanía (o manifestación) del Señor, su poema «Epifanía», correspondiente a la sección «Dios se ha revelado» de su poemario Dios es hombre para siempre (1966). Se trata de una composición arromanzada (con rima í o), pero con la particularidad de que los versos impares son heptasílabos y los pares pentasílabos.

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La adoración de los Reyes Magos, de Bartolomé Esteban Murillo.

Ante él se postrarán todos los reyes
y le servirán todos los pueblos.
(Salmo 71, 11)

Hasta Belén llegaron
tres peregrinos
tres magos babilonios
tres adivinos
cabalgando una estrella
por los caminos

El oro del Dios Rey
los ha atraído.
La nube del incienso
del Dios Santísimo.
Y la mirra olorosa
del Dios nacido.

Hasta Belén llegaron
tres peregrinos…

Todos los continentes
todos los siglos
se fueron tras la estrella
del regocijo
¡Al espacio y al tiempo
rige este Niño!

Hasta Belén llegaron
tres peregrinos
tres magos babilonios
tres adivinos
cabalgando una estrella
por los caminos
[1]


[1] Cito por Víctor Manuel Arbeloa, Obra poética (1964-2010), prólogo de Jesús Mauleón, Pamplona, Gobierno de Navarra (Departamento de Cultura y Turismo, Institución Príncipe de Viana), 2010, p. 161.

«Nana en el día de los Inocentes», de Víctor Manuel Arbeloa

Víctor Manuel Arbeloa (Mañeru, Navarra, 1936- ) es otro escritor que se ha acercado con mucha frecuencia a la temática de la Navidad, en una doble faceta de estudioso y de poeta, según quedó consignado en una entrada anterior. En otra ocasión, también un 28 de diciembre, he recordado su «Villancico cruel a un subnormal no nacido». Para el día de los Santos Inocentes de este año copio otro poema ad hoc, su «Nana en el día de los Inocentes», correspondiente a la sección «Poemas inéditos» de su poemario La otra Navidad (1996). La composición es sencilla y no requiere mayor comento.

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La matanza de los inocentes, de Pedro Pablo Rubens.

Día de los Inocentes

Tengo miedo al fantasma
que anda de noche
asustando a los niños
que no conoce.
No es un fantasma, mi niño,
sólo es un hombre.

—Tengo miedo al dragón
que vuelve al monte
con los niños que roba
y los esconde.

—No es dragón, niño mío,
que sólo es hombre.

—Tengo miedo a los lobos
negros del bosque
que se llevan los niños
y se los comen.

—No son lobos, mi niño…
Duerme…
¡¡Son hombres!![1]


[1] Cito por Víctor Manuel Arbeloa, Obra poética (1964-2010), prólogo de Jesús Mauleón, Pamplona, Gobierno de Navarra (Departamento de Cultura y Turismo, Institución Príncipe de Viana), 2010, p. 786.

El «Villancico cruel a un subnormal no nacido» de Víctor Manuel Arbeloa

(Dedico la entrada de hoy a la familia Borda-Montes,
y de forma muy especial a la «Nana» Ana Isabel,
con todo cariño.)

(Y a todos los inocentes, con o sin Síndrome de Down,
a los que los Herodes de turno no les dejaron nacer.)

Como queda recogido en algunas otras entradas de este blog, Víctor Manuel Arbeloa (nacido en Mañeru, Navarra, en 1936) es uno de los escritores españoles que con más asiduidad ha tratado en sus versos el tema de la Navidad, y además se ha acercado al mismo en calidad de estudioso. Para este 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, y fiesta también de la Sagrada Familia, copiaré su «Villancico cruel a un subnormal no nacido»[1], que ilustro con la postal de esta Navidad de la Asociación Síndrome de Down Navarra:

Postal de la Asociación Síndrome de Down Navarra 2014

Que vienes a una vida
que es media muerte.
Que la muerte es la vía
de renacerte.

No vengas a esta vida,
mi niño; vuelve
a la sombra y al cielo
del no saberte.

No vengas a este mundo
negro, inclemente.
Vuelve a ese limbo blanco
del que desciendes.

No vengas, que en la noche
no hay luna verde
que te alumbre los sueños
que se te pierden.

No verás quién te mira
sólo, sin verte.
Ni sabrás quién te besa
porque te quiere.

No entenderás la risa
de flor y nieve,
ni el fuego de las lágrimas
que por ti crece.

Nadie sabrá tu idioma
extraterrestre.
Ni entenderás la lengua
de tus juguetes.

No vengas a esta vida;
pero, si vienes,
trae una cuna blanda
de lunas verdes.
Trae un pañal de rosas
y de cipreses.

Que vienes a una vida
que es media muerte.
Que la muerte es la vía
de renacerte[2].


[1] El adjetivo subnormal resulta hoy «políticamente incorrecto». En cualquier caso, hay que tener en cuenta que Arbeloa publicó su libro Nanas a un niño subnormal en los años 70 de la pasada centuria (Pamplona, Gómez, 1973). Del mismo año 1973 es la «Nana para dormir a un subnormal», con letra de otro Víctor Manuel (Víctor Manuel San José), cantada por Ana Belén, e incluida en su disco Tierra. Casualmente, Álex Grijelmo dedica hoy su sección «La punta de la lengua», en El País Domingo (p. 12), a este vocablo, «Subnormal».

[2] Tomo el texto de la antología Porque esta noche el Amor. Poesía navideña del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, pp. 255-257.

La Navidad de los poetas navarros: Víctor Manuel Arbeloa

A Víctor Manuel Arbeloa hay que recordarlo en este recorrido por la Navidad de los poetas navarros en un doble sentido. Por un lado, es autor de dos poemarios de tema navideño: Dios es hombre para siempre: cantos y llantos de Navidad (Salamanca, Sígueme, 1966) y Nuevos cantos y llantos de Navidad (Estella, Verbo Divino, 1977), que fueron reunidos después en un solo volumen titulado Toda la Navidad (1989). Por otra parte, ha recopilado un libro antológico sobre La Navidad en la poesía navarra de hoy (Pamplona, edición del autor, 1987), muy útil para quien quiera profundizar en la lectura de otros poemas. En fin, más tarde volvió a recoger algunos poemas navideños suyos en La otra Navidad (Estella, Verbo Divino, 1993).

Arbeloa es, en efecto, un escritor importante para el tema que nos ocupa, pues con sus obras vino a renovar el panorama de la poesía navideña, no solo en el ámbito navarro, sino en el conjunto de la poesía española. Cabe destacar, en muchos de sus poemas, la mezcla de la Navidad con una clara temática social, como reflejan los títulos de Nuevos cantos y llantos de Navidad: «Villancico a Rafael Alberti», «Entre el frío y el hambre», «Navidad en las chabolas», «Réquiem navideño por el Che Guevara», «Casas de Sicilia», «Guerra entre judíos y árabes», «Los magos del petróleo», «Villancico al P. Camilo Torres», «Canción del niño pastor», «Muchachitos de Praga», «Los niños de Extremadura», «Belenes del siglo XX», «Elegía a Martín Lutero King», «Letrilla al soldado norteamericano en Vietnam», etc. (el libro, lo recordaré, no pudo publicarse hasta 1977, y esa era la época complicada de los primeros momentos de la transición hacia la democracia en España).

En el comienzo del «Villancico del pozo del tío Raimundo» (una conocida población suburbial madrileña) leemos:

Los pastores son muy claros,
los ángeles muy oscuros,
el cielo se llama tierra,
los caminos van sin rumbo
hacia chabolas de latas,
de viento y de barro duro.
Los Magos son las quinielas,
el sueño, el vino y el fútbol.

Los inocentes del Sur
aquí buscaron refugio,
huyendo de los Herodes
con corazones de puño
que van siguiendo a los pobres
con sus anillos de pulpo.

Navidad en la chabola

Arbeloa canta también la Navidad del dinero y el poder:

Dios ha nacido
en la Wall Street.

El dios del dólar
y de Caín.

Le cantan nanas
Ian Smith,
los banqueros de Londres
o de Madrid.

Cien mil marines
con su fusil.

O vierte sus preocupaciones sociales en letrillas cáusticas como estas:

Obrero,
¿te han puesto en este belén
para tocar el pandero?
¡Qué bien!

… … …

Un poco más de valor,
mi señora sensiblera.
¿Era el establo peor
que el cuarto de la portera?

La idea de que las cosas deben cambiar, de que hay que hacer algo más que dar besos, la encontramos al comienzo del poema «Cancionero muy real de Navidad», donde leemos esta versión de un célebre villancico:

San José al Niño Jesús
un beso le dio en la cara,
y el Niño Jesús le dijo:
—Con besos no arreglas nada.

En otros poemas se repite un estribillo sorpresivo:

¡Déjenlo crecer!
«Este niño hermoso»
les dará que hacer.
No es tan delicioso
como algún meloso
puede pretender.
¡Déjenlo crecer!
Entonces veremos
lo que muchos “buenos”
le harán padecer.
¡Déjenlo crecer!

A veces el poema adopta la forma de nana para dormir al Niño:

Duerme, paloma blanda,
panal de nieve,
estrella recortada,
luna creciente.

… … …

Antes de que los hombres
que no te quieren
quieran verte despierto,
mi Niño, duerme.

Que tu madre te guarda
senos calientes
y unos besos de virgen
cuando despiertes.

O bien, se anticipan en los versos dedicados al nacimiento los sufrimientos de la Pasión, como era tradicional en este tipo de poesía en la época clásica:

Como las ramas
del pino
son los dos brazos
del niño.

Redondas
como los clavos
tiene mi niño
las manos.

Generosa y dócil
como una tabla
tiene mi niño
la espalda.

En definitiva, Víctor Manuel Arbeloa es uno de los poetas navarros que más y mejor contribuyeron a renovar el panorama de la poesía navideña, y lo hizo utilizando múltiples y variados registros, que van desde los más tradicionales a otros modernos, como la inclusión en sus poemas de la problemática social española de los años 70.