Personajes del «Quijote»: Sansón Carrasco

En la Segunda Parte del Quijote, la nómina de personajes masculinos se enriquece con nuevos nombres[1]. Tenemos, en primer lugar, al licenciado Sansón Carrasco, aliado del cura y el barbero en el empeño de llevar a casa a don Quijote tras su tercera salida. Intentará vencerlo como Caballero de los Espejos o del Bosque, pero será derrotado.

El Caballero de los Espejos

A partir de este momento, el deseo de venganza será otro de los impulsos de su actuación, y terminará venciendo a don Quijote en las playas barcelonesas bajo el nombre de Caballero de la Blanca Luna.

El Caballero de la Blanca Luna

Él es quien, en esta Segunda Parte, representa la función literaria, pues llega con la noticia de la publicación de un libro con las aventuras de don Quijote de la Mancha (II, 3).


[1] Reproduzco aquí, con ligeros retoques, el texto de Mariela Insúa Cereceda y Carlos Mata Induráin, El Quijote. Miguel de Cervantes [guía de lectura del Quijote], Pamplona, Cénlit Ediciones, 2006. Las citas del Quijote corresponden a la edición del Instituto Cervantes dirigida por Francisco Rico, Barcelona, Editorial Crítica, 1998.

Temas del «Quijote» de 1615

Por otra parte, en el Quijote de 1615 se desarrolla uno de los elementos temáticos que en el Quijote de 1605 estaba solamente esbozado: la adquisición del gobierno de la ínsula; en esta II Parte Sancho consigue el anhelado cargo de gobernador gracias a una burla tramada por los Duques, que lo mandan a gobernar una de sus villas[1].

Sancho Panza, gobernador de la ínsula

En cuanto al tema literario, sigue siendo central, como en la I Parte, donde se relacionaba fundamentalmente con dos personajes, el cura y el barbero. Ahora la función literaria es portada, sobre todo, por el bachiller Sansón Carrasco. Es él quien llega en II, 3 con la noticia de la publicación de la I Parte del Quijote. Es decir, en la continuación don Quijote y Sancho han pasado a ser personajes conocidos a través de la lectura y, de alguna manera, se convierten en víctimas de su fama, en tanto en cuanto el conocimiento de sus aventuras es lo que promueve muchas de las burlas que van a sufrir, especialmente las del Palacio ducal.

Otro aspecto relacionado con este tema literario nuclear es la introducción de referencias al falso Quijote de Avellaneda, publicado en 1614, que llega a adquirir una gran importancia estructural en el desarrollo de la acción: cambio de rumbo de Zaragoza a Barcelona; encuentro de don Quijote y Sancho con Álvaro Tarfe, personaje del Quijote apócrifo; visita a la imprenta barcelonesa, etc.


[1] Reproduzco aquí, con ligeros retoques, el texto de Mariela Insúa Cereceda y Carlos Mata Induráin, El Quijote. Miguel de Cervantes [guía de lectura del Quijote], Pamplona, Cénlit Ediciones, 2006.

Otras diferencias entre el «Quijote» de 1605 y el de 1615

Siguiendo con las diferencias, en el Quijote de 1605 las aventuras se rigen por las leyes del azar, y el destino de don Quijote es incierto[1]; en cambio, en la II Parte don Quijote se dirige a lugares específicos, tiene unas metas concretas: el Toboso, la cueva de Montesinos y Zaragoza (destino cambiado luego por Barcelona). En 1615 se introducen menos aventuras ajenas a la historia central de don Quijote y Sancho, como ya indiqué en una entrada anterior, y hay, en cambio, más encuentros casuales y conversaciones cotidianas. Por otro lado, en la II Parte aparecen nuevas formas textuales: consejos, juicios y sobre todo cartas, que se intercambian don Quijote, Sancho, los Duques y Teresa Panza.

El bachiller Sansón CarrascoAdemás, en este Quijote de 1615 el engaño también invade el plano narrativo. Así, como ha estudiado Avalle-Arce[2], la historia nos la refiere un narrador «infidente» en quien el lector no puede confiar plenamente pues le oculta información clave, le da pistas falsas que lo llevan por derroteros confusos y le tiende trampas, en definitiva, es un narrador que engaña «a sabiendas y a conciencia». Para el citado crítico, la promesa rota del bachiller Sansón Carrasco («Todo lo prometió Carrasco», señala el narrador en II, 4, p. 662, cuando don Quijote le pide que guarde el secreto de su nueva salida) es el resorte que pone en marcha toda la acción de la II Parte: en realidad, el bachiller saldrá a los caminos tras él, oculta su personalidad, con el objetivo de vencerlo y devolverlo a su casa. Y por ello en esta II Parte se requiere una serie de capítulos explicativos breves, que se insertan después de sucedidos los hechos, para desvelar detalles o dar a conocer la identidad de alguno de los personajes (por ejemplo, Sansón Carrasco como Caballero de los Espejos, o Ginés de Pasamonte como maese Pedro).


[1] Reproduzco aquí, con ligeros retoques, el texto de Mariela Insúa Cereceda y Carlos Mata Induráin, El Quijote. Miguel de Cervantes [guía de lectura del Quijote], Pamplona, Cénlit Ediciones, 2006.

[2] Ver, entre varios trabajos de Juan Bautista Avalle-Arce, «El narrador y Sansón Carrasco», en On Cervantes: Essays for L. A. Murillo, ed. James A. Parr, Newark, Juan de la Cuesta, 1991, pp. 1-9.