Un soneto de Pedro Scotti de Agoiz: «“Quia pulvis es, et in pulverem reverteris”. Arte para bien vivir»

Vaya para hoy, Miércoles de Ceniza, el segundo poema de los que forman los «Varios asumptos sagrados» (pp. 1-24), dentro del corpus poético de Pedro Scotti de Agoiz (Pamplona, Navarra, 1676-Baza, Granada, 1728). Su título (que remite a Génesis, 3, 19 y que se traduce en el verso 4) es significativo «Quia pulvis es, et in pulverem reverteris. Arte para bien vivir», y el texto, que cae dentro de los tópicos del memento mori y el desengaño barroco, no requiere de mayor comento, pero invita — sí— a la reflexión íntima. Dice así:

Miércoles de Ceniza

¿De qué te sirve tu gloriosa suerte,
de qué, dime, la fama y el renombre,
las riquezas de qué si, en fin, siendo hombre,
eres polvo, y en polvo has de volverte?

Abre los ojos, pues, y vuelve a verte:
en ti mismo hallarás, porque te asombre,
cuando más, todo fama, todo nombre,
y después, todo nada, todo muerte.

No remedes al ave que, si gira
de Argos los ojos, presumptuoso en vano,
rinde la pompa, si a los pies se mira[1].

No admitas en tu pecho orgullo humano,
que el que una vez le admite, tarde aspira
a dejar por lo austero lo profano[2].


[1] ave … de Argos los ojos … a los pies se mira: alusión, tópica en la poesía aurisecular, al pavo real. Tras la muerte de Argos Panoptes, el gigante de cien ojos encargado de vigilar a Ío, la diosa Hera colocó sus cien ojos en la cola del pavo real para honrar a su fiel guardián, convirtiéndola en su ave sagrada. Ahora bien, cuando el pavo real mira sus feos pies, se avergüenza de ellos y cierra rápidamente su vistosa cola.

[2] Tomo el texto de Obras poéticas, póstumas, que a diversos asumptos escribió don Pedro Scotti de Agoiz, corregidor que fue de las ciudades de Logroño, Calahorra y Alfaro, y después de las de Guadix y Baza, y cronista general de los reinos de Castilla. Tomo primero. Dalas a luz don Francisco Scotti Fernández de Córdova, caballero del Orden de Santiago, señor de las villas de Somontín y Fines, patrono de la capilla de los Reyes en el convento de Santo Domingo de la villa de Almagro, y caballerizo de campo del rey nuestro señor. Quien las dedica al excelentísimo señor marqués don Aníbal Scotti, en Madrid, en la imprenta de Lorenzo Francisco Mojados, 1735, p. 2.

«Olvidaos», de Vicente Gaos

Vaya para este Miércoles de Ceniza el poema de Vicente Gaos (Valencia, 1919-Valencia, 1980)​ titulado «Olvidaos», que pertenece a su libro Mitos para tiempo de incrédulos (Madrid, Ágora, 1964), el cual resultó ganador del Premio Ágora de ese año[1]. El texto no precisa de mayor comento. Señalaré, únicamente, que la formulación del primer verso («Olvida, hombre») vuelve del revés la frase «Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris» (las dos primeras palabras no están en Génesis, 19, 3).

Ceniza y cruz

Quia pulvis es et in pulverem reverteris

Olvida, hombre…

Olvida que eres ceniza
y has de convertirte en ceniza.

Olvídate de ese miércoles
y del in pulverem reverteris.

Pues aunque seas ceniza y polvo,
hay vida, amor, belleza en torno.

Es verdad: belleza, amor, vida,
fugitivas flores de un día.

Pero flores, sí. Mientras dure
la magia cierta de su perfume,

olvídate del polvo y la muerte.
Más vale que no recuerdes

lo que con memoria o sin ella
llamará algún día a tu puerta.

Ahora ciérrala. Abre el balcón,
que te penetre y embriague el sol.

Míralo bien: cierra los párpados,
y que el sol te salve del caos.

Al final verás que es lo mismo
vivir y morir, el domingo

que el miércoles. Cuando llegue
cenicienta y fría la muerte,

acógela conforme, tranquilo,
seguro de haber vivido.

Con la memoria de una vida
que desoyó la profecía

funeral, que no se perdió
en el miedo y duda de Dios.

Cuando sientas el gusto amargo
de la ceniza en la boca, trágalo,

apúralo. Al llegar la muerte,
abre la puerta y tiéndete, duérmete.

… No recuerdes.


[1] Se publicó también en Cuadernos de Ágora, núms. 83-84, septiembre-octubre de 1963, pp. 25-26. Y está recogido asimismo en Vicente Gaos, Poesías completas, II (1958-1973), León, Institución «Fray Bernardino de Sahagún», 1974, pp. 90-92, donde se integra en la sección II, «Tema y variaciones de la nada», de Concierto en mí y en vosotros. Aquí, tanto en el lema como en el v. 5 se lee equivocadamente «in pulvis reverterem».