Características de «La leyenda del ladrón» (2012) de Juan Gómez-Jurado: el subgénero de esta novela

La enumeración de las principales características de la novela[1] nos permitirá acercarnos a la cuestión del subgénero narrativo al que pertenece. Estamos, a mi juicio, ante una novela histórica de aventuras, con los ingredientes propios de este tipo de relato: 1) la división maniquea del universo novelesco en héroes (Sancho, Clara) y sus coadyuvantes (Monardes, Bartolo, Josué), por un lado, y villanos (Vargas, Monipodio) y sus secuaces (De Groot, Gabriel Soutino el Cuervo, Catalejo, Maniferro), por otro; 2) acumulación de lances y aventuras que se suceden con un ritmo que pudiéramos calificar de “cinematográfico” (duelos de espada, peleas, persecuciones, asaltos, etc.); 3) una historia de amor con personajes que buscan su propio destino y su libertad (Sancho y Clara), y que tienen deseos de venganza y justicia (Sancho). Se aprecia en la novela una rigurosa documentación histórica, aunque sin alardes de erudición, de forma que la lectura no se hace pesada. Al contrario, estamos ante una redacción fluida, que hace ágil y ameno el discurrir de los acontecimientos.

La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado

Otra característica destacada la constituyen los paralelismos que se establecen entre el tiempo en que se ambienta la acción y nuestros días, el de los lectores contemporáneos: por un lado, se presenta una época de crisis, marcada por la pobreza y las desigualdades sociales, la existencia de políticos y gobernantes corruptos, la venalidad (o parcialidad) de la justicia, siempre favorable a los poderosos y cruel con los más desposeídos. En este contexto se inserta la presencia del protagonista, Sancho, personaje que sueña con la justicia y la libertad. En segundo lugar, se destaca la “invisibilidad” (o escasa presencia) de la mujer en la sociedad. Y, en ese sentido, tenemos al personaje femenino, Clara, que trata de ser libre y tomar las riendas de su destino a través del ejercicio de la profesión médica en un momento en que esta era fundamentalmente cosa de hombres.

Cabe destacar también, como no podía ser de otra manera, la importancia de la materia y la intertextualidad cervantinas. Por un lado está la propia inclusión de Cervantes como uno de los personajes (ya he señalado que no es el protagonista central, pero sí que tiene cierta relevancia). A esto hay que sumar la amistad que se entabla entre el (futuro) autor del Quijote y Shakespeare, que pasan mucho tiempo «hablando de historias y de gentes» (p. 648). Sus diálogos servirán, entre otras cosas, para hacer surgir la inspiración mutua para obras que escribirán próximamente. Añadamos asimismo la amistad de Cervantes y Sancho, que también servirá de inspiración para una futura historia, nada menos que el Quijote (un personaje que lucha por la justicia y la libertad, y el episodio concreto del acuchillamiento de los toneles de vino, que mencionaré en una próxima entrada). En fin, no debemos olvidar la inclusión de Monipodio —un personaje ficticio cervantino inserto en esta otra ficción novelesca— y la descripción del hampa sevillana, que remite en última instancia, obviamente, a Rinconete y Cortadillo, junto con otros elementos diversos de intertextualidad cervantina repartidos a lo largo de todo el relato[2].


[1] Cito por Juan Gómez-Jurado, La leyenda del ladrón, Barcelona, Planeta, 2012.

[2] Para más detalles remito a mi trabajo: Carlos Mata Induráin, «Cervantes (y Shakespeare) en La leyenda del ladrón (2012), de Juan Gómez-Jurado», en Emmanuel Marigno y Carlos Mata Induráin (eds.), La recepción de Cervantes: huellas, recreaciones y reescrituras (siglos XVII-XXI). La réception de Cervantes: traces, recréations et réécritures (XVIIe-XXIe siècles), New York, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), 2024, pp. 203-223.

«La cuna de José», de Pedro Miguel Lamet, SJ

«… un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
“José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa,
porque el hijo que espera es obra del Espíritu Santo”» (Mateo, 1, 20).

Vaya para hoy, festividad de san José y Día del Padre, este hermoso soneto de Pedro Miguel Lamet, SJ, que no requiere de mayor comento:

San José

Dejé mi casa cuando amanecía
y cerré con amor aquella puerta
de mi pobre taller. La luz incierta
besó el recinto con la luna fría,

Y allí, entre olores de carpintería,
dejé mis dudas y la pena yerta
de noches sin dormir, de estar alerta
bajo el peso de la melancolía.

Pero al mirar de pronto inacabada
la cuna que clavé con tanto anhelo
se desbordó mi alma de alegría,

sin miedo ya al camino ni al desvelo.
Pues no hay cuna mejor, ni otra posada,
que los amantes brazos de María.

«La leyenda del ladrón» (2012) de Juan Gómez-Jurado: estructura y argumento

Examinemos ahora la estructura y el argumento de La leyenda del ladrón[1]. Ofrezco primero la división externa de la novela, que nos brinda información acerca de las fechas exactas en las que se sitúa la acción de la historia:

—«Prólogo. A mitad de camino entre Écija y Sevilla. Septiembre de 1587» (pp. 9-21)

—«Octubre de 1588 a marzo de 1589» (caps. I-XXVII, pp. 23-218)

—«Abril de 1589 a agosto de 1589» (caps. XXVIII-XL, pp. 219-332)

—«Septiembre de 1590 a abril de 1591» (caps. XLI-LIV, pp. 333-486)

—«Interludio. Once años antes» (pp. 487-497)

—[Continúa la cronología de «Septiembre de 1590 a abril de 1591»] (caps. XLV-LXX, pp. 498-645)

—«Epílogo» (pp. 647-654)

La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado

A los materiales que forman la parte propiamente narrativa habría que añadir una serie de textos preliminares y postliminares, a saber:

—[Una nota sobre la aplicación de realidad aumentada para smartphones] (p. 5)

—[La dedicatoria] «A la memoria de José Antonio Gómez-Jurado, que me enseñó a apreciar una buena historia» (p. 7)

—«Nota del autor sobre algunos personajes y hechos históricos de La leyenda del ladrón» (pp. 655-659)

—«Agradecimientos» (pp. 661-662)[2] 

El argumento se puede resumir, en unos pocos párrafos, así: Miguel de Cervantes, comisario de abastos de Su Majestad, salva al joven Sancho, al que halla junto a su madre muerta por la peste en una venta del Camino Real entre Sevilla y Écija, la venta de Griján. Lo deja en el orfanato de la Hermandad del Santo Niño de Sevilla al cuidado de fray Florencio. Cual buen samaritano, aporta para su cuidado seis escudos de oro, que —se dirá más adelante— serán la mejor inversión de su vida[3].

Siguen luego las historias —que se enlazarán— de Sancho y de su amiga Clara. Un día Sancho de Écija, que vive en el orfanato sevillano donde fue recogido y trabaja como esportillero, roba una moneda del cargamento de oro del rico comerciante Francisco de Vargas. Surge así el enfrentamiento con De Groot, el lugarteniente de Vargas. Comienza pronto el aprendizaje para la vida de Sancho: el enano Bartolo será el encargado de enseñarle el noble arte de Caco[4] (es decir, el robar sin ejercer violencia). Por su parte, Clara es una joven esclava, hija de la esclava caribe Catalina y de Francisco de Vargas (quien la desea sexualmente, pese a saber que es su hija). Sancho empieza a trabajar con Castro en la taberna del Gallo Rojo, donde conoce a Guillermo de Shakespeare, un vagabundo borrachín, actor y escritor que finge ser irlandés (porque España e Inglaterra están en guerra en ese momento, y sería peligroso afirmar que es inglés). Se da luego la presentación de Monipodio, conocido como «el Rey de los Ladrones», y su Corte del hampa sevillana, en evidente guiño y homenaje al Rinconete y Cortadillo cervantino. Clara encuentra la protección de Nicolás de Monardes, un médico —personaje este histórico, de figura bien conocida— que se muestra dispuesto a enseñarle el oficio. Tiene lugar después el asesinato del enano Bartolo a manos de Catalejo y Maniferro, por orden de Monipodio. Surgirá así el deseo de venganza de Sancho, que deberá quedar aplazado un tiempo porque el muchacho es detenido por ladrón[5].

El siguiente tramo narrativo nos presenta a Sancho en galeras, donde traba amistad con el negro Josué. Ambos lograrán recuperar la libertad cuando un jabeque tunecino echa a pique la galera San Telmo en la que reman. Sigue luego el año de formación de Sancho con el maestro espadero Joachim Dreyer en la localidad de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), quien le enseña el arte de la esgrima[6].

Gracias a la herencia de Monardes, Clara obtiene su libertad, aunque prosigue el acecho de su padre sobre ella. Sancho y Clara terminan enamorándose. El joven puede ejecutar ahora su plan de venganza contra Monipodio, cuando los Fantasmas Negros debilitan su organización delictiva y el hampón pierde todo su crédito en Sevilla. A su vez, Sancho ayuda a Cervantes en un garito de juego. Vargas secuestra a Clara y pide un rescate de 20.000 escudos. Para poder pagarlo, Sancho roba el oro —200 centenes— de la Casa de la Moneda[7]. Con la ayuda de Cervantes y Shakespeare, el muchacho logra desacreditar a Vargas, que había acaparado todo el trigo de Sevilla, causando la hambruna del pueblo. Consiguen también liberar a Clara y mueren De Groot y Vargas[8].

Además, en un interludio narrativo, se recupera la historia de Cervantes rescatado de Argel, al tiempo que se ofrecen algunos detalles sobre su cautiverio[9].

Nos acercamos así al final de la novela. Los protagonistas se despiden en el muelle de Sevilla, dispuestos a emprender una nueva vida (como en el final del Buscón quevediano). Shakespeare se dispone a regresar a su país, donde intentará que se representen algunas obras dramáticas que se le han ocurrido durante el tiempo que ha pasado en España. Cervantes también tiene una historia —la de don Quijote, claro está— que «Bien contada podría ser brillante» (p. 652). Sancho, Clara y el negro Josué se embarcan para las Indias, donde podrán iniciar otra vida, buscar su lugar en el (Nuevo) mundo y ser libres. Así pues, el relato se cierra con este final esperanzado, y que queda abierto para una posible continuación[10].


[1] Cito por Juan Gómez-Jurado, La leyenda del ladrón, Barcelona, Planeta, 2012.

[2] Hay que sumar diez marcas de respuesta rápida (códigos QR) situadas en las pp. 34, 48, 58, 144, 171, 226, 299, 420, 535 y 580.

[3] «Prólogo. A mitad de camino entre Écija y Sevilla. Septiembre de 1587»
(pp. 9-21).

[4] Asistimos a este diálogo: «—Pero ¿tú de dónde sales, niño? Creo que tendré que trabajar mucho contigo si es que de verdad quieres dedicarte a este oficio. / —¿A qué oficio?/ —¿A cuál va a ser? Al noble arte de Caco, a la redistribución de la riqueza, a la incautación de excedentes. Al robo, vamos» (p. 38).

[5] «Octubre de 1588 a marzo de 1589» (caps. I-XXVII, pp. 23-218).

[6] «Abril de 1589 a agosto de 1589» (caps. XXVIII-XL, pp. 219-332).

[7] Tendríamos aquí una versión avant la lettre de La Casa de Papel, con Cervantes en funciones de El Profesor, planeando el golpe perfecto y fundiendo el oro para transportarlo mejor.

[8] «Septiembre de 1590 a abril de 1591» (caps. XLI-LIV, pp. 333-486 y XLV-LXX, pp. 498-645).

[9] «Interludio. Once años antes» (pp. 487-497).

[10] «Epílogo» (pp. 647-654). Nótese, en fin, que el relato adopta una estructura circular, pues empezaba con la llegada de la flota de Indias y acaba, precisamente, con la partida de la flota a las Indias. Para más detalles remito a mi trabajo: Carlos Mata Induráin, «Cervantes (y Shakespeare) en La leyenda del ladrón (2012), de Juan Gómez-Jurado», en Emmanuel Marigno y Carlos Mata Induráin (eds.), La recepción de Cervantes: huellas, recreaciones y reescrituras (siglos XVII-XXI). La réception de Cervantes: traces, recréations et réécritures (XVIIe-XXIe siècles), New York, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), 2024, pp. 203-223.

«La leyenda del ladrón» (2012), de Juan Gómez-Jurado, una exitosa novela de aventuras históricas

Hasta donde se me alcanza, no existe bibliografía (académica) acerca de esta novela, que data del año 2012[1] (y que ha conocido diversas ediciones, en distintos formatos, incluyendo una app con realidad aumentada[2]), aunque sí hay muchas reseñas y comentarios en Internet (blogs, foros de lectura, grupos de Facebook sobre novela histórica…) y algunas entrevistas al autor en prensa y digitales[3]. En este sentido, es útil recordar la «Nota del autor sobre algunos personajes y hechos históricos de La leyenda del ladrón», que figura al final de las distintas ediciones. En la edición conmemorativa de 2021 se añade un «Prólogo» explicativo. En fin, el autor dio cuenta de la génesis de la novela, comentando el trabajo de documentación histórica que llevó a cabo y otras cuestiones relacionadas con su redacción en una serie de ocho entradas aparecidas en ZendaLibros entre el 16 de abril y el 25 de mayo de 2016, «Cómo escribí La leyenda del ladrón», que resultan de gran utilidad.

Juan Gómez-Jurado, La leyenda del ladrón

Un detalle que llama la atención es que las contracubiertas de estas ediciones, y lo mismo los textos promocionales de la novela, no aluden (al menos no directamente) a Cervantes y a Shakespeare, nombres que, sin duda alguna, podrían haber sido un buen “gancho” comercial. Así, este es el texto promocional de la primera edición, del año 2012:

Una aventura épica en la majestuosa Sevilla del XVI

Prepárate a transportarte a la Sevilla del XVI, a un fascinante mundo de mendigos y prostitutas, nobles y comerciantes, espadachines y ladrones. El amor, la pasión y la venganza son los pilares de esta magistral novela de aventuras en torno a un niño salvado misteriosamente de la muerte, que crecerá para erigirse en la última esperanza de los desfavorecidos. El destino de Sancho y el de quienes le rodean hunde sus raíces en los secretos orígenes de la literatura. Su historia te cambiará para siempre.

Este otro, algo más amplio, es el texto promocional de las ediciones de bolsillo:

Una aventura épica

Andalucía, 1587. En medio de un pueblo arrasado por la peste, uno de los comisarios de abastos del rey Felipe II encuentra a un niño que aún se aferra a la vida. Arriesgando su carrera, lo rescata de las garras de la muerte y lo lleva a Sevilla, sin poder imaginar lo que acabará suponiendo ese acto.

Una Sevilla en la que ricos y pobres luchan por sobrevivir

Unos años más tarde, el joven Sancho se encuentra en las calles de una sociedad moldeada por la pobreza, la guerra y las intrigas. Abandonado a su ingenio y voluntad, crecerá para convertirse en el defensor de los desfavorecidos y las causas justas, y junto a sus compañeros tendrá que enfrentarse a un desafío de cuya resolución dependerá el mismo destino de la ciudad de Sevilla.

Una historia que te cambiará para siempre

La leyenda del ladrón despliega en sus páginas una magistral historia de aventuras, esperanza y amor en la Sevilla del siglo XVI, en la que los protagonistas batallarán contra las injusticias y adversidades para encontrar su lugar en el mundo.

En fin, transcribo también el texto promocional de la edición conmemorativa de 2021:

La leyenda del ladrón despliega en sus páginas una extraordinaria historia de aventuras, esperanza y amor en la Sevilla del siglo XVI, en la que los protagonistas batallarán contra las injusticias y adversidades para encontrar su lugar en el mundo. Con esta nueva y lujosa edición, con ilustraciones y prólogo de Juan Gómez-Jurado, se rinde homenaje a esta novela magistral del autor de Reina Roja en su 10.º aniversario[4].


[1] Las citas son por esta edición: La leyenda del ladrón, Barcelona, Planeta, 2012.

[2] Se indica en la app oficial de La leyenda del ladrón: «Con esta aplicación de realidad aumentada podrás disfrutar de contenidos inéditos de la nueva novela de Juan Gómez-Jurado. Captura las marcas que encontrarás en las páginas del libro y accede a vídeos, podcasts, concursos y documentación extra que darán una mayor dimensión a tu lectura. ¡Disfruta de una experiencia de lectura única con tu smartphone!».

[3] Ver por ejemplo Piña, 2012 y «La leyenda del ladrón (Juan Gómez Jurado). Oro, tinta y esperanza» (2012).

[4] Para más detalles remito a mi trabajo: Carlos Mata Induráin, «Cervantes (y Shakespeare) en La leyenda del ladrón (2012), de Juan Gómez-Jurado», en Emmanuel Marigno y Carlos Mata Induráin (eds.), La recepción de Cervantes: huellas, recreaciones y reescrituras (siglos XVII-XXI). La réception de Cervantes: traces, recréations et réécritures (XVIIe-XXIe siècles), New York, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), 2024, pp. 203-223.

Cervantes y Shakespeare en «La leyenda del ladrón» (2012) de Juan Gómez-Jurado

En esta y en sucesivas entradas pretendo un acercamiento a la novela La leyenda del ladrón (Barcelona, Planeta, 2012), de Juan Gómez-Jurado, relato de corte histórico repleto de aventuras en los que se hacen presentes —aunque no como personajes protagónicos— los escritores Miguel de Cervantes y William Shakespeare[1]. Tras recordar algunos datos relativos al autor, que ha sido considerado «el Ken Follet español», y después de comentar la estructura general de la novela, me centraré en la semblanza que en ella se ofrece de ambos escritores, con su posible encuentro, esta vez en Sevilla. Cervantes aparece retratado en su faceta de comisario de abastos para la Armada Real, por tierras andaluzas (si bien se evocan otros momentos de su vida, como por ejemplo su cautiverio en Argel). En el caso de Shakespeare, el novelista enfoca su evocación en unos años oscuros de su biografía para presentarlo en España y hacerlo coincidir en la capital hispalense con Cervantes, con quien termina entablando una curiosa amistad que resultará mutuamente inspiradora. Pero comencemos recordando algunos datos sobre el autor.

Juan Gómez-Jurado
Juan Gómez-Jurado. Fuente: web del escritor.

De acuerdo con la semblanza que entrega la propia página web del escritor, Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista y escritor, autor de varias novelas de gran éxito, traducidas a cuarenta lenguas. Las obras sobre el universo de Antonia Scott (El paciente, Cicatriz, Reina Roja, Loba Negra y Rey Blanco, todas ellas publicadas en Ediciones B) «se han convertido en el mayor fenómeno de ventas del thriller español y han consagrado a su autor como uno de los máximos exponentes del género a nivel internacional». La plataforma Amazon Prime ha adaptado Reina Roja como serie, «en uno de los proyectos audiovisuales más esperados a nivel internacional», el cual se estrenó el 29 de febrero de 2024. Gómez-Jurado colabora con varios medios de comunicación y es el cocreador de los podcasts Todopoderosos y Aquí hay dragones[2].

Como narrador, sus primeras novelas fueron Espía de Dios (2006), Contrato con Dios (2007) y El emblema del traidor (2008), a las que se sumaron otros títulos posteriores: La leyenda del ladrón (2012), El paciente (2014), Cicatriz (2015), Reina Roja (2018), Loba Negra (2019) y Rey Blanco (2020), Todo arde (2022) y las siguientes entregas de esta nueva serie, Todo vuelve (2023) y Todo muere (2024). Su última novela, recién publicada, es Mentira (2026). A estas obras hay que añadir sus relatos de literatura infantil, entre ellos los diversos volúmenes de las series Alex Colt y, junto con Bárbara Montes, Rexcatadores y Amanda Black.

Gómez-Jurado es un escritor muy presente en las redes sociales. Cabe recordar la polémica que en febrero de 2011 mantuvo en ese espacio virtual con Alejandro Sanz por los derechos de autor: «La piratería no existe», afirmó el escritor, poniendo en marcha la campaña 1libro1euro (ofrecía su bestseller Espía de Dios a cambio de una donación de un euro a la ONG Save the Children). Sus tres primeras novelas están a la venta en Amazon por 1,49 € en su formato electrónico; y La leyenda del ladrón salió por 9,49 € en formato e-book en la misma plataforma, a pesar de estar publicada por Planeta. Aparte de los mecanismos de marketing habituales, Gómez-Jurado convoca presentaciones de sus novelas para blogueros, pero no de forma selecta, sino abiertas a cualquier persona. El autor ofrece además webinarios gratuitos para escritores noveles sobre cómo escribir una novela. Es, además, un autor que invita a sus lectores a dialogar con él en redes sociales[3].


[1] No es esta la primera vez que se plantea el posible encuentro de ambos escritores. Como certeramente escribe Zenón Luis-Martínez (2016, p. 11), «En sus biografías sobre Cervantes y Shakespeare, Luis Astrana Marín especuló con un encuentro entre ambos con ocasión de la ratificación en 1605 en Valladolid del Tratado de Londres. Este improbable encuentro ha seguido alimentando ficciones históricas y fantasías literarias». Véase ese trabajo de Luis-Martínez para las evocaciones de Borges y Burgess, y también Gregor, 2016 y Ruiz Mantilla, 2020. Recordaré, entre los más recientes encuentros desde la ficción, la película británico-española Miguel y William, una comedia romántica de la directora y guionista Inés París, estrenada en 2007 y protagonizada por Elena Anaya, Malena Alterio, Will Kemp y Juan Luis Galiardo; un mini-relato de Antonio Mora Plaza incluido en su libro En la biblioteca de mi abuelo Berto (Madrid, Éride Ediciones, 2009: ver Mora Plaza, 2016); la novela del escritor colombiano Nahum Montt Hermanos de tinta (2015); la pieza teatral del cubano José Carlos Somoza Miguel Will. El encuentro espiritual de dos genios: Miguel de Cervantes y William Shakespeare (representada en Madrid, en el Anfiteatro Gabriela Mistral de la Casa de América, el 27 de mayo de 2016, bajo la dirección de Vladimir Cruz); o, desde el terreno de la novela gráfica y la ilustración, Shakespeare & Cervantes (2018), guion de Jorge Carrión, ilustraciones de Javier Olivares. En otro orden de cosas, también se relaciona a ambos escritores en la quinta entrega de la serie policiaca Los Misterios de Channing, protagonizada por el inspector Germán Cortés, El misterio entre Cervantes y Shakespeare (2018), de Margotte Channing. Para la posible influencia del Cardenio cervantino en la perdida pieza homónima de Shakespeare-Fletcher ver especialmente Chartier, 2011; y desde el punto de vista de la ficción, la novela Cardenio (2016), de Carlos Gamerro. Sobre las coincidencias temáticas de los dos autores, ver Calero, 2016.

[2] Este es el enlace a su página web.

[3] «Y a ti, lector, por haber convertido mis obras en un éxito en cuarenta países, gracias y un abrazo enorme. Un último favor: si has pasado un buen rato, escríbeme y cuéntamelo» (La leyenda del ladrón, p. 662). E indica sus datos de contacto: juan@juangomezjurado.com; twitter.com/juangomezjurado. Para más detalles remito a mi trabajo: Carlos Mata Induráin, «Cervantes (y Shakespeare) en La leyenda del ladrón (2012), de Juan Gómez-Jurado», en Emmanuel Marigno y Carlos Mata Induráin (eds.), La recepción de Cervantes: huellas, recreaciones y reescrituras (siglos XVII-XXI). La réception de Cervantes: traces, recréations et réécritures (XVIIe-XXIe siècles), New York, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), 2024, pp. 203-223.

«Regiones más comprometidas», de Alfonso Pascal Ros

Alfonso Pascal Ros (Pamplona, 1965) es licenciado en Historia. Ha obtenido, entre otros, los premios poéticos Fray Francisco de Vitoria (Puerto Rico, 1986), Francisco Ynduráin (1988), Ciudadela (1994), Villa de Aoiz-Bilaketa (1999), Ángel Martínez Baigorri (1999), Ciudad de Pamplona (2010), Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra (2012) y Jaén (2014), así como el Premio Periodístico Internacional San Fermín (2000). Fue miembro del Consejo de Redacción de la revista Río Arga (1993-2004). Cuenta en su haber con una veintena de poemarios, entre ellos Poeta de un tiempo imaginario (1987), Supe de ti tu incertidumbre / Los poemas del apátrida (1990), Nocturnos in protocolo / Tirones (1990), De aquellos mares, estos sueños (1993), Primera reunión (Antología poética 1985-1990) (1995), Modus faciendi (1999), Cuaderno para Miguel [Oteizas] (2008), Un hombre ha terminado de escribir (2010),Principio de Pascal (2013), Cuaderno para Pedro [Un día de estos se nos va a morir Juan Gelman] (2014) y Regiones más comprometidas (2018). Además de poeta es autor también de varias obras de prosa, literatura infantil, teatro

Gustave Caillebotte, Retrato de un hombre escribiendo en su estudio. Art Institute of Chicago (Estados Unidos)
Gustave Caillebotte, Retrato de un hombre escribiendo en su estudio.
Art Institute of Chicago (Estados Unidos).

La composición que traigo hoy al blog cierra y da título al poemario Regiones más comprometidas (2018). Dice así:

Un hombre ha terminado de escribir
y se ha puesto las gafas de esperar
callado y se ha sentado. Hasta es posible
que no quisiera ser primero en nada,
ni más fuerte o más alto, ni moverse
de su sitio pequeño y reemplazable.
Es posible que no quisiera nada.
Todos los desperfectos en el tacto
se agrandan a estas horas: las cortinas
echadas, las maneras de los otros,
su cantiga de escarnio y consentir
toponimias y cal para más señas,
solo contadurías pese a todo,
reos de lesa majestad
levantando a brindar por nadie el vaso,
las isobaras pertinentes,
los labios combustibles o abreviados,
los himnos como un eco del que ignoran
que en cubierta ese hombre que los canta
apenas se emociona y se le ponen
las manos sin más pausa y sin un guiño
entre inseguridades, cordilleras
y alardes malogrados cada día
de nombres, vino amargo y de rutinas.

Se contaba que dicen que le vieron
contando pertenencias de los otros,
repartiendo en un Volga predecible
los restos reclamados de un pasaje
del que a nada tocaban las conquistas
ni de nada servía interrogarlo[1].


[1] Alfonso Pascal Ros, Regiones más comprometidas, Oviedo, Ars Poetica, 2018, pp. 55-56. También en Río Arga. Revista de poesía, 142, septiembre 2018, p. 24.

«Belén por compañía», soneto de Nieves Viesca

Nieves Viesca (Gijón, 1959) es poeta y narradora, autora de libros como La danza del equilibrio (1996), Metamorfosis del sentimiento (2002), Diecinueve o veinte líneas (2009), Manual de tinta (2012) o El túnel y los días (2017). Copio para hoy su soneto «Belén por compañía», publicado en Me gusta la Navidad. Antología de poesía navideña contemporánea (2016).

Juan Correa de Vivar, Adoración de los pastores (c. 1555-1559). Museo de Santa Cruz (Toledo, España)
Juan Correa de Vivar, Adoración de los pastores (c. 1555-1559).
Museo de Santa Cruz (Toledo, España).

Llega la Navidad que me envolvía
y el belén que recuerdo tan presente
arropa con su manto bien caliente
a este fin por su larga travesía.

Con luz hasta la sien, es compañía
disfrutar sus delicias gratamente
obsequiando figuras de mi mente
al anciano que muere cada día.

La hoz de mi vejez me trae presencias,
atesora la espera del adviento
reposado de azul melancolía

y encumbra los recuerdos con clemencias
del hogar en su vivo movimiento
para alcanzar la cúspide que es mía[1].


[1] Cito por Me gusta la Navidad. Antología de poesía navideña contemporánea, Madrid, Cuadernos del Laberinto, 2016, p. 35.

Poesía de Adviento: «Felicitación de Navidad», de Rafael Duarte Sánchez

«Mirad, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que significa “Dios con nosotros”»
(Mateo, 1, 23)

Vaya para hoy, cuarto domingo de Adviento, el poema que ha utilizado Rafael Duarte Sánchez para felicitarme las fiestas este año en mi muro de Facebook. Se trata de un grácil romancillo de rima é e que en su tramo final anticipa —como suele ser frecuente en la poesía de Navidad— los futuros sufrimientos de la Pasión del Señor. Dice así:

Portal de Belén con lluvia

La lluvia caía
casi tristemente.
La lluvia pequeña
sin granizo, leve,
porque en el portal
la pobreza viene
sin luces, sin fuego
ni amigos, ni gente.
La estrella brillaba
casi inútilmente,
como en aquel tiempo
de miedos furentes.
La Virgen sentía
a Dios en su vientre.

Y eso le dolía.
La Virgen María,
tan pura y creyente,
temía y temía
que, al Dios que sentía,
lo hiriese el presente.

La lluvia caía
con frío insistente,
esa lluvia terca
de nubes silentes.
Allí en el portal,
con la noche enfrente,
sin casa, sin sitio,
con miedos latentes…

Espinas y clavos,
un sueño frecuente[1].


[1] Tomo el texto de mi muro de Facebook, modificando ligeramente la puntuación.

Poesía de Adviento: «Lumbre de Dios», de Pedro Miguel Lamet, SJ

Ven, ven, Señor, no tardes,
ven, ven, que te esperamos…

Vaya para hoy, segundo domingo de Adviento, un soneto de Pedro Miguel Lamet, SJ titulado «Lumbre de Dios». De este autor ya han entrado en el blog poemas de Adviento («Soy Adviento», y su tríptico «Tres profetas de Adviento», formado por «Isaías», «Juan el Bautista» y «María») y de Navidad («Encarnación», «Meditación de fin de año»), además de otros más propios del tiempo de Semana Santa («Ceniza eterna», «El dolor del tiempo»). El que añado hoy pertenece a su libro La luz recién nacida. Cancionero de Adviento y Navidad (2016) y dice así:

Dios Padre y Dios Hijo

El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; a las que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz resplandeció sobre ellos.

(Isaías, 9, 2)

Desde la sombra de la noche aquella
que también es la noche tuya y mía,
cuando esta tierra abandonada y fría
perdió sin ti la risa de tu huella,

y buscaba temblando la centella
de un sueño, una palabra, una alegría
que aliviara ese horror en que sufría
el ser sin ser, la vida sin estrella,

de pronto te asomaste a la ventana
y preguntaste al Padre de esta guisa:
—¿Qué te parece proclamar cariño

y que el hombre se sienta en la mañana
tu júbilo, tu lumbre, tu sonrisa?
—¡Bájate, Hijo, y llora como un niño![1]


[1] Pedro Miguel Lamet, La luz recién nacida. Cancionero de Adviento y Navidad, Bilbao, Ediciones Mensajero, 2016, pp. 79.

«La huella», poema de Rafael Guillén

El poeta Rafael Guillén (Granada, 1933-Granada, 2023) forma parte de la generación del 50. Su producción literaria está jalonada por diversos reconocimientos: en 1994 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por Los estados transparentes (1993) y en 2003 fue Premio de la Crítica Andaluza por Las edades del frío (2002). En 2011 la Asociación Colegial de Escritores de España le concedió el Premio de las Letras Andaluzas «Elio Antonio de Nebrija» por el conjunto de su obra literaria. En 2014 fue Premio Internacional Federico García Lorca.

Una amplia selección de su obra quedó recogida en Estado de palabra (Antología 1956-2002), volumen editado por Francisco J. Peñas Bermejo (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2003). Otro libro antológico de sus poemas es Versos para los momentos perdidos (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2011). Además, se han publicado tres volúmenes de sus Obras Completas (Granada, Almed, 2010): dos de poesía y uno de narrativa y prosas varias[1]. Más recientemente han aparecido sus Últimos poemas (Lo que nunca sabré decirte) (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2019).

Copio hoy, de este último poemario, la composición titulada «La huella», que es la de la belleza y el amor:

Todo lo bello deja un hueco
en el lugar en donde estuvo, como
queda la huella
de un cuadro en la pared en donde
permaneció colgado un tiempo.

Así, por donde pasas, vas dejando
sucesivas imágenes
que, aunque invisibles,
están ahí y que puedo
ver con los ojos del amor. Son como
migajas de hermosura,
pequeñas vibraciones
del aire, notas sueltas
de una canción que tal vez nunca
llegó a sonar.

Y no me esfuerzo en perseguir
una gozosa cercanía porque
el tacto es mucho menos
real que este saberte
presente en esta persistente huella,
ese consuelo que me dejas
cuando te vas, ese milagro
que no termina[2].


[1] El lector interesado encontrará más información sobre Rafael Guillén y su obra en su web.

[2] Rafael Guillén, Últimos poemas (Lo que nunca sabré decirte), Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2019, p. 17.