Los libros en prosa de Rafael López de Ceráin (y 2)

Hace algún tiempo comenté los rasgos que caracterizan la prosa «amable» de Rafael López de Ceráin (Pamplona, 1964-2017). Ahora terminaré el repaso de sus libros en prosa que iniciaba en una entrada anterior[1].

Las veinticuatro semblanzas de Cavilaciones (2006) nos proponen de nuevo una amplia variedad de temas y asuntos. Tenemos, así, numerosos escritos sobre literatura (o cultura, en general): el recuerdo de un encuentro personal con Arthur Miller, de visita en Pamplona por San Fermín, la reseña del libro La fuerza de la razón de Julián Marías y su obituario, otra nota necrológica, la de Federico Carlos Sainz de Robles, las evocaciones de José Ortega y Gasset en el 50 aniversario de su muerte y de Francisco Ayala casi centenario, o la semblanza de Mario Vargas Llosa aspirante todavía —en aquel entonces— al Premio Nobel. Las alusiones cinéfilas corresponden en esta ocasión al comentario de la película Al final de la escapada, de Jean-Luc Godard. Por lo que toca a las ciudades y los paisajes, tenemos ahora: Burgos y otros escenarios castellanos, Soria —y siempre que se habla de Soria se recuerdan también la figura y los versos de Machado—, San Sebastián, París… Y, en el terreno de la política, nuevas reflexiones sobre el ser de España, sobre el modelo de ordenación territorial del Estado, las propuestas de reforma de la Constitución, el independentismo catalán, una evocación de la muerte del general Franco y una semblanza del rey Juan Carlos I, etc. También, ampliando la mirada a Europa, algunas reflexiones sobre la islamización del Viejo Continente y los peligros del islamismo radical (a propósito de opiniones y escritos de la periodista Oriana Fallaci y el politólogo Francis Fukuyama).

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Por último, los veintiséis trabajos incluidos en Un año más, un año menos (2010) siguen incorporando las mismas preocupaciones temáticas. Las semblanzas o evocaciones de escritores e intelectuales constituyen otra vez un apartado importante, desde los clásicos españoles (Lope de Vega, Larra) hasta el peruano Alfredo Bryce Echenique, pasando por Malcolm Lowry, Giuseppe Tomasi di Lampedusa o Ernest Hemingway, más un comentario sobre la celebración del Día del Libro. Aparecen también en estas páginas el cineasta Stephen Frears y su película Chéri, o los filósofos John Locke (su idea de que la libertad está en la base de la felicidad humana), Henri Bergson (a propósito de la risa) o el existencialista Albert Camus (recuerdo de su figura en el cincuenta aniversario de su muerte). Encontramos evocaciones de San Juan de Luz y, de nuevo, de la «ciudad inolvidable» de Soria (siempre con Antonio Machado al fondo: el cementerio de El Espino, con la tumba de Leonor, pero también la tumba del padre de López de Ceráin). Asuntos de tono más festivo (los toros, los sanfermines…) alternan con otros de mayor gravedad como la reunificación de Alemania, el recuerdo de Ignacio Ellacuría y los demás jesuitas asesinados en El Salvador, el terremoto de Haití, la situación política en Argentina con el matrimonio Kirchner en el gobierno, el estatus político de Gibraltar, o reflexiones más generales sobre la huelga general, el comunismo y la propiedad privada, etc.


[1] Este texto forma parte de mi estudio preliminar a Rafael López de Ceráin, Escritos de vapor, Madrid, Incipit Editores, 2015, pp. 11-14.

Los libros en prosa de Rafael López de Ceráin (1)

Ya en una entrada anterior me ocupaba de señalar algunos rasgos que caracterizan la prosa «amable» de Rafael López de Ceráin (Pamplona, 1964-2017). Añadiré ahora un breve comentario de los libros que forman su producción prosística[1].

LopezdeCerain1

En las doce piezas de su primer libro en prosa, Olvidos y presencias (1999), encontramos ya tres ejes temáticos que van a tener una presencia constante en la prosa (también en la poesía[2]) de Rafael López de Ceráin. Un primer bloque lo constituyen las evocaciones de ciudades, regiones y paisajes, aquí en concreto Valencia y Soria. Otro segundo núcleo está formado por las evocaciones y semblanzas de escritores que forman parte del amplio bagaje cultural del escritor, autores que han dejado algún tipo de huella en su vida y sus escritos, ya sean españoles (Dionisio Ridruejo, Jaime Gil de Biedma, Manuel Alcántara) o hispanoamericanos (Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato). En fin, las referencias cinematográficas se presentan de la mano de actores como Marcello Mastroiani y de directores como François Truffaut, John Huston o el algo menos conocido Wim Wenders. Paisaje, literatura y cine constituyen, ya desde los inicios, tres grandes núcleos temáticos en la prosa de López de Ceráin.

En la introducción de Las rutas de Antonio Machado (2002) señala el autor que «estas páginas nacieron como una breve guía turística sin mermar sus aspectos literarios». Se trata de una evocación personal del poeta sevillano-soriano, de sus libros —en especial de Campos de Castilla y La Tierra de Alvargonzálezy de los paisajes castellanos. A los versos de la «Oración por Antonio Machado» de Rubén Darío y el prólogo de José Antonio Pérez-Rioja sigue una «Introducción» explicativa. Luego la primera parte, «Antonio Machado y Soria», es una evocación personal de la llegada del poeta a tierras sorianas, de su encuentro y matrimonio con Leonor Izquierdo y de otros hechos decisivos de su biografía. Se copian y comentan también algunos de los más importantes poemas machadianos como «A orillas del Duero», «Por tierras de España» o «A un olmo seco», entre otros. La segunda parte del ensayo analiza la «Significación de Soria en la vida y obra de Antonio Machado». La tercera parte, en fin, «La ruta soriana por antonomasia: tierras de Alvargonzález», reproduce tanto la versión en prosa publicada en el número 9 del Magazine Mundial, en enero de 1912, como el famoso romance «La Tierra de Alvargonzález», del que se destaca su «intensidad dramática». En conjunto, el libro constituye una hermosa aproximación a la experiencia vital y a las obras sorianas de Machado, trazada con fina sensibilidad por otro poeta que mantiene, igualmente, importantes vínculos familiares y de vivencia íntima con la austera ciudad castellana. Apreciamos, pues, la conjunción de ambas sensibilidades poéticas frente el paisaje soriano, y los sucesos biográficos de Antonio Machado son comentados desde una posición de gran simpatía personal.

El perplejo encadenado (2003) se abre con un prólogo de M.ª Pía Senent Díez y un poema del autor, «El silencio del hombre». Siguen cuarenta y tres artículos que responden al trabajo de López de Ceráin como «articulista semanal de tema vario y, por supuesto, no esencialmente periodístico» para la cadena de prensa SPC. La variedad temática es más notable en este libro, pues muchas de las semblanzas responden ahora a muy diferentes asuntos de actualidad política o social. No faltan las evocaciones literarias (Defoe, Hemingway, Baroja, Victor Hugo, Borges, Saramago, Sábato, Fernando Quiñones, Pere Gimferrer, José Agustín Goytisolo…), culturales (Averroes, Velázquez, Goya…) y cinematográficas (Akira Kurosawa, relaciones entre literatura y cine, etc.), pero los temas tratados abarcan ahora un abanico de posibilidades muy amplio: comentarios sobre la situación política española, el bucle melancólico del nacionalismo vasco y la lacra del terrorismo de ETA, reflexiones sobre el ser de España (las dos Españas) y la Leyenda Negra, sobre el sentido de la libertad y la democracia, el problema del paro, el abuso de la bebida por parte de los adolescentes, etc. No faltan artículos escritos al calor de algunos sucesos de la política internacional: la situación de los países del Este en la época post-soviética, las conflictivas relaciones entre Rusia y Estados Unidos, la ominosa guerra de los Balcanes, la mafia italiana, el arresto de Pinochet en Londres, los desastres naturales ocurridos en Centroamérica… A veces las reflexiones se dedican a asuntos menos trascendentes, como por ejemplo los toros (otro motivo recurrente en los escritos del autor). Y aquí y allá, salpicando las páginas de El perplejo encadenado —bello título, también—, algunas evocaciones de paisajes y ciudades, con algunas pinceladas personales y algunas gotas de recuerdos autobiográficos.

En el siguiente libro, Páginas de un tiempo (2004), la literatura vuelve a ser el elemento nuclear. Dos trabajos más largos son sendas visiones personales de Garcilaso de la Vega (el autor concluye que «Garcilaso fue por excelencia el poeta del amor») y Pío Baroja («El hombre malo de Itzea»). Dos semblanzas más están dedicadas a los hermanos Panero (Juan Luis, Leopoldo María y Michi) y al escultor y poeta Jorge Oteiza, y una más es una reflexión sobre los libros de viejo y el hábito de la lectura. El paisaje se hace presente en esta ocasión en la evocación de Almagro y otras poblaciones manchegas. En fin, otros escritos reflexionan sobre temas de mayor calado político: el régimen y la situación de las comunidades autónomas en España, la importancia de la Democracia y el Humanismo, la defensa de las Humanidades, etc.


[1] Este texto forma parte de mi estudio preliminar a Rafael López de Ceráin, Escritos de vapor, Madrid, Incipit Editores, 2015, pp. 11-14.

[2] Su poesía se encuentra recogida en dos libros recopilatorios: Seguro es el pasado. Antología 1985-2000 (Madrid, Devenir, 2007) y Cuaderno de versos. Antología 1985-2010 (Madrid, Íncipit, 2010).

«Villancico que llaman de la llegada de los Reyes Magos», de Federico Muelas

Vaya para este día de la Epifanía del Señor el sencillo «Villancico que llaman de la llegada de los Reyes Magos» de Federico Muelas, autor conquense que ya se ha hecho presente en otras ocasiones en el blog con versos de sabor navideño[1].

Adoración de los Reyes Magos

—¡Baza de Reyes!,
canta el alcor.
—¡El alba!…
—María,
no es el alba, no.
Que son Baltasar,
Gaspar y Melchor,
los Magos de Oriente,
de la estrella en pos
para ver al Niño
que de ti nació.

Cantaban los gallos.
El alba entreabrió
su puerta dorada.
¡Aún dormía el sol![2]


[1] Pueden verse sus poemas «Por atajos y veredas» y «Villancico que llaman unos del aserrín y otros del Niño Carpintero».

[2] Tomo el texto de la antología Porque esta noche el Amor. Poesía navideña del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 201. Añado una coma al final del v. 4.

«Epifanía», de Jorge Guillén

Es Noche de Reyes, noche de ilusión para chicos y grandes, y desde el blog la queremos celebrar compartiendo este poema de Jorge Guillén (Valladolid, 1893-Málaga, 1984) que canta la silenciosa adoración de los Reyes Magos a un Dios humanado que, al hacerse presente en el mundo, «viene a familia de obrero,  / sindicato de la madera».

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Llegan al portal los Mayores,
Melchor, Gaspar y Baltasar,
se inclinan con sus esplendores
y al Niño adoran sin cantar.

Dios no es rey ni parece rey,
Dios no es suntuoso ni rico.
Dios lleva en sí la humana grey
y todo su inmenso acerico.

El cielo estrellado gravita
sobre Belén, y ese portal
a todos los hombres da cita
por invitación fraternal.

Dios está de nueva manera,
y viene a familia de obrero,
sindicato de la madera.
El humilde es el verdadero.

Junto al borrico, junto al buey,
la criatura desvalida
dice en silencio: No soy rey,
soy camino, verdad y vida[1].


[1] Cito por la antología Porque esta noche el Amor. Poesía navideña del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, pp. 201-201. En el v. 17 añado la coma final.

«Harina y nieve», villancico de Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo

El Señor cerca está,
Él viene con la paz.
El Señor cerca está,

Él trae la verdad.

Estamos ya en el cuarto domingo de Adviento y la Natividad del Señor está a la vuelta de la esquina. Para celebrarlo, he aquí un nuevo villancico de Juan Colino Toledo (†) y José Javier Alfaro Calvo[1], miembros los dos del Grupo Literario Traslapuente de Tudela (Navarra). Se trata de un romancillo (con rima í a) titulado «Harina y nieve» y contrapone «las dos Navidades, / iguales, distintas» de un niño de Oriente y otro de Occidente.

Belén con nieve

He aquí el texto de la composición, que adopta una estructura circular:

Oriente, Occidente,
dos niños, dos vidas,
en dos Navidades
iguales, distintas.

El de aquí le pone
al belén harina
a falta de nieve.

El de allí suspira
para que se vaya
la nieve algún día
y la harina llegue
para la comida.

Así que, sacando
cuentas resumidas,
lo que a uno le sobra
el otro precisa.

Cuando el de Occidente,
de carnes rollizas,
a un portal de plata
pone figuritas
con Reyes riquísimos…
en la lejanía
el niño de Oriente
el portal que habita
con techo de estrellas
está hecho de arcilla
—así puede verse
en fotografías
que la tele muestra
mientras la comida—.

No juega a belenes.
Es así su vida.

Y en sus propias carnes
enjutas y heridas
repite el misterio
de la Epifanía:
el corazón lleno,
las manos vacías.

Oriente, Occidente,
dos niños, dos vidas
en dos Navidades
iguales, distintas[2].


[1] Juan Colino Toledo (Zamora, 1913-Tudela, 2001), «escritor polifacético, pero sobre todo poeta», publicó los poemarios Sonetos a cuatro voces y Por las catorce rutas del soneto. José Javier Alfaro Calvo (Cortes, Navarra, 1947) ha dado a las prensas una decena de libros de poemas, la mitad de ellos dirigidos al público infantil, entre los que cabe destacar el titulado Magiapalabra.

[2] Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo, De hiel y de miel. Villancicos, Tudela, Grupo Literario Traslapuente, 2013, pp. 16-17. Mantengo las divisiones en «estrofas» dentro de la tirada de versos del romancillo.

«Dos navidades», de Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo

La Virgen sueña caminos,
está a la espera.
La Virgen sabe que el Niño
está muy cerca.

Para este tercer domingo de Adviento —y festividad de santa Lucía, que nos conserve la vista— copiaré el poema «Dos navidades», de Juan Colino Toledo (†) y José Javier Alfaro Calvo[1], miembros los dos del Grupo Literario Traslapuente de Tudela (Navarra). Se trata de un sencillo villancico que nos habla de la existencia de dos navidades, la «de verdad» y la «de oropel». Su estructura circular pone de relieve que la misma historia de María y José se sigue actualizando en nuestros días —un tiempo de crisis— en la figura de otros «sintecho», igual de necesitados y tan desamparados como ellos.

María y José camino de Belén

He aquí el texto de la composición, que desde el punto de vista métrico adopta la forma de un ágil romancillo con rima aguda en é:

Lo dice la Historia:
Érase una vez
una tal María
y un tal San José
que andaban buscando
al atardecer
un refugio para
tener su bebé.

En ninguna casa,
en ningún hotel
de aquel pueblecito
llamado Belén
se abrió puerta alguna
para que aquel ser,
que estaba empujando
queriendo nacer,
tuviera un refugio
con techo y pared.

Hoy, aquella historia,
regresa otra vez:
en un descampado
muy cerca del tren
María Sintecho
da a luz un bebé
en cuna diseño
de yerba y papel.

En el horizonte,
al fondo, se ven
luces que relucen
desde El Corte Inglés.

Hay dos navidades
—el haz y el envés—,
una es de abundancia,
la otra es de escasez,
una es de verdad,
la otra de oropel.

Y, así, año tras año
vuelve a suceder
esta misma Historia:
Érase una vez…[2]


[1] Juan Colino Toledo (Zamora, 1913-Tudela, 2001), «escritor polifacético, pero sobre todo poeta», publicó los poemarios Sonetos a cuatro voces y Por las catorce rutas del soneto. José Javier Alfaro Calvo (Cortes, Navarra, 1947) ha dado a las prensas una decena de libros de poemas, la mitad de ellos dirigidos al público infantil, entre los que cabe destacar el titulado Magiapalabra.

[2] Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo, De hiel y de miel. Villancicos, Tudela, Grupo Literario Traslapuente, 2013, pp. 26-27. Mantengo las divisiones en «estrofas» dentro de la tirada de versos del romancillo. En el verso 30 añado «El», que me parece mejora el verso.

«Estrella de Oriente», villancico de Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo

De Nazaret a Belén
hay una senda;
por ella van los que creen
en las promesas.

Vaya, para este segundo domingo de Adviento, el texto de otro villancico de los escritores Juan Colino Toledo (†) y José Javier Alfaro Calvo, pertenecientes ambos al Grupo Literario Traslapuente de Tudela. Este villancico (un romancillo, formado por tres breves tiradas de seis versos cada una, con rimas en á, é a y é o) nos habla, desde su sencilla formulación, de realidades por desgracia muy vigentes en nuestros días. Y finaliza con tono desiderativo, para que esa estrella de Oriente presida «sobre un mismo suelo» una paz beneficiosa para todos, «sin bombas ni burkas, / sin odio y sin miedo».

Adviento

Su texto dice así:

La estrella de Oriente
nos trae la Paz
en cielos de guata
y de celofán
junto a mesas llenas
de todo con pan.

Al cielo de Oriente
le falta una estrella,
cosa que se nota
bastante en su tierra
pues se fue la Paz
y llegó la guerra.

Ojalá que un día
tengamos un cielo
con la misma estrella,
sobre un mismo suelo
sin bombas ni burkas,
sin odio y sin miedo[1].


[1] Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo, De miel y de hiel. Villancicos, Tudela, Grupo Literario Traslapuente, 2013, p. 25.

«Caminos de Belén», de Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo

Los que soñáis y esperáis
la Buena  Nueva,
abrid las puertas al Niño,
que está muy cerca.

Hoy comienza el Adviento, tiempo de espera y de Esperanza… Un tiempo que nos va acercando, semana a semana, al Portal de Belén. Y para llegar a Belén, muchas son las sendas y las veredas, como certeramente nos muestra este emotivo romancillo de Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo[1], en el que a la gracia y sencillez de la métrica tradicional de arte menor se une la buscada ingenuidad infantil de muchas de sus imágenes.

Caminos de Belén

He aquí el texto de «Caminos de Belén»:

La risa de un niño
que borra el estrés,

la estela de un ángel
de color de fe,

la luna lunera
en oro de ley,

las letras vocales,
a, i, o, u, e,

y todos los números
desde el 1 al 10,

la senda que han hecho
la mula y el buey,

la estrella de plata
sobre la pared,

el cristal de un río
con pato y con pez,

la Paz que un abuelo
dibuja en su piel,

las nubes de guata
que quitan la sed,

el viento velero,
la vía del tren,

cualquier carretera,
en coche o a pie…

… TODOS LOS CAMINOS
LLEVAN A BELÉN[2].


[1] Juan Colino Toledo (Zamora, 1913-Tudela, 2001), «escritor polifacético, pero sobre todo poeta», publicó los poemarios Sonetos a cuatro voces y Por las catorce rutas del soneto. José Javier Alfaro Calvo (Cortes, Navarra, 1947) ha dado a las prensas una decena de libros de poemas, la mitad de ellos dirigidos al público infantil, entre los que cabe destacar el titulado Magiapalabra. Los dos pertenecen al Grupo Literario Traslapuente, de Tudela.

[2] Juan Colino Toledo y José Javier Alfaro Calvo, De hiel y de miel. Villancicos, Tudela, Grupo Literario Traslapuente, 2013, pp. 34-35.

Las «Nanas de la patera» de Alfonso Valverde

Este domingo, con la celebración del Bautismo de Jesús, se cierra el ciclo litúrgico de Navidad. Corresponde, por tanto, poner fin también a la serie de villancicos y poemas navideños que han ido apareciendo estos días pasados en la Ínsula. Y quiero hacerlo con estas preciosas «Nanas de la patera» de Alfonso Valverde, que aluden a una realidad, por desgracia, de total actualidad en nuestro tiempo y en nuestra geografía cercana. El texto nos recuerda que el Niño Jesús se identifica con todos, sí, pero de forma especial con los emigrantes, los perseguidos, los pobres y humillados de la tierra… Y, desde sus humildes versos (muchas veces el villancico navideño adopta esta forma de nana popular), nos invita a reflexionar acerca de esta idea: que la Navidad ha de ser más, mucho más, que los turrones, las luces de colores y los regalos hueros que nos impone —muchas veces— un triste consumismo sin sentido.

Bebé rescatado de una patera

A la nanita, nana,
duérmete, cielo,
la patera es chiquita,
grandes los sueños…
Que Jesús y María
también se fueron,
huyendo de un Herodes,
al extranjero…

Huyendo de un Herodes
el Dios eterno…,
nosotros por el hambre,
Él por el miedo,
nosotros en patera,
Él en jumento…

Tu papá va remando
y yo te velo…,
los Herodes y el hambre
quedaron lejos…,
que se duerme mi niño,
se está durmiendo.
Que lo arrullen la luna
y los luceros,
que se callen las olas,
que calle el viento…

—Cuando lleguemos, niño,
cuando lleguemos,
comerás pan de trigo
y hasta cordero,
que es Navidad, mi vida,
y el Dios del cielo
sólo quiere una cosa:
que nos amemos…

Que Jesús y María
también se fueron,
huyendo de un Herodes,
al extranjero…
A la nanita, nana,
duérmete, cielo[1].

Estas «Nanas de la patera» se pueden escuchar aquí, cantadas por el Coro Auxilium de Utrera.


[1] Tomo el texto de Jaume Flaquer García, SJ, Vidas itinerantes. Apuntes para una teología interreligiosa de la migración, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 2007, p. 31 (Cuadernos Cristianisme i Justícia, de la Fundació Migra Studium, núm. 151). Introduzco algunos cambios en la puntuación y añado la distribución de los versos en estrofas.

«Soneto para la madrugada de un seis de enero» de Carlos Murciano

Para celebrar la festividad de la Epifanía del Señor, en esta mañana de ilusión e ilusiones, y dedicado a todos los niños, y también a aquellos mayores a los que todavía les asoma un niño soñador en la ventana de sus ojos, copiaré aquí el bello poema de Carlos Murciano titulado «Soneto para la madrugada de un seis de enero»:

Los Reyes Magos

Abro el balcón de pronto. Está vacío.
Un pájaro se escapa cielo arriba
y en la baranda, entre la nieve viva,
va desangrándose un clavel tardío.

Buenos días, Invierno. Nada. Frío
y nada. Y soledad. La luz, esquiva,
juega a poner de acíbar mi saliva,
sombría el alma, el corazón sombrío.

De niebla, silenciosos, cruzan ellos
y silenciosos cruzan sus camellos
para no despertar a la alegría.

Pero como les vi pasar, mañana
habrá un niño asomado a la ventana
de mis ojos, soñando todavía[1].


[1] Cito por la antología Porque esta noche el Amor. Poesía navideña del siglo XX, introducción y selección de poemas por Miguel de Santiago y Juan Polo Laso, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 204.